El contable arrepentido intenta salvar a la infanta, pero acaba implicándola con las facturas
Urdangarín y la infanta, ayer. Cati Cladera
Melchor Sáiz-Pardo | Palma
Lo de Marco Antonio Tejeiro durante la vista de ayer en el juicio del caso Nóos fue un ejercicio de equilibrismo procesal para contentar a sus dos principales acusadores, la Fiscalía y Manos Limpias. Con ambos ha pactado para reducir su condena aunque en este proceso tienen intereses muy distintos, sobre todo en lo referido a Cristina de Borbón. Al final, una de cal y otra de arena. Para congraciarse con Anticorrupción, el contable de Nóos, siguió al pie de la letra el guión su papel de arrepentido y la consigna fijada por el fiscal Pedro Horrach: de la infanta, nada de nada. Así, desvinculó por completo a la hermana de Felipe VI del día a día del Instituto Nóos e, incluso, negó que tuviera alguna responsabilidad en la dirección de Aizoon, la sociedad que comparte con Iñaki Urdangarín, que se usó para dos presuntos fraudes fiscales por los que se sienta en el banquillo.
Gastos de todos
Pero Tejeiro también buscaba el favor de Manos Limpias, que hace solo unos días sacó del banquillo a su hermano Miguel al retirar los cargos contra él. Intentar contentar a la acusación popular, que todavía pide para el ex contable once años de cárcel, obliga a apuntar contra la infanta. Por tanto, a preguntas de la letrada Virginia López Negrete, admitió que el matrimonio Urdangarín-Borbón endosó a Aizoon una cascada de gastos personales, alguno propios de la infanta. También admitió que en la sociedad pantalla acabaron tickets de los escoltas de la Casa Real.
La parte de la confesión de Tejeiro al fiscal fue claramente guiada, pero fue una confesión contundente. El arrepentido salió al estrado dispuesto a dar el balón de oxígeno para Cristina de Borbón que la Fiscalía demandaba. El espaldarazo del arrepentido a la infanta fue más allá. Reveló que Cristina de Borbón jamás le dio una indicación sobre Aizoon, la sociedad del usada supuestamente para desviar dinero público a los bolsillos privados y defraudar a Hacienda.