POLÍTICA
Rajoy teme que Podemos se abstenga y entregue el Gobierno a Sánchez
El PP no descarta alcanzar un acuerdo con C’s, pero reconoce que no servirá de nada sin el PSOE

Pedro Sánchez presentó ayer en Alcalá de Henares al acuerdo firmado con Ciudadanos
r. gorriarán | madrid
A pesar de la dureza verbal de las últimas horas entre el PSOE y Podemos, Mariano Rajoy se malicia que el partido de Pablo Iglesias a última hora optará por la abstención y facilitará antes del 3 de mayo que Pedro Sánchez se convierta en presidente del Gobierno.
En La Moncloa también echan cuentas y saben que el rechazo del PSOE a Rajoy consigue el efecto deseado por los socialistas de impedir la reelección del presidente del Gobierno. El no del PP al candidato socialista también consigue el efecto deseado por los populares de frustrar la investidura de Sánchez. Pero el voto en contra de Podemos al secretario general del PSOE logra el efecto indeseado por los de Iglesias de mantener a Rajoy en La Moncloa, aunque sea por unos meses o quizás más en función de los resultados de unas nuevas elecciones, para las que los sondeos insisten en que el PP será el partido más votado.
En esta encrucijada, Rajoy no descarta, es más, ve plausible que el partido liderado por Iglesias decida en el último momento abstenerse en la votación de investidura para facilitar como mal menor que el candidato del PSOE tenga más votos a favor que en contra y consiga la llave de La Moncloa. Ese giro es muy probable que también sea compartido por fuerzas que ahora están en el no a Sánchez, como Esquerra o Convergència o los aliados autonómicos de Podemos.
Ni La Moncloa ni los populares quieren dar mucho pábulo a este escenario, y prefieren subrayar que lo más probable si Rajoy no es reelegido es que haya nuevas elecciones legislativas el 26 de junio.
La vicepresidenta Soraya Sáenz se Santamaría confesó, no obstante, que el escenario de Podemos facilitando la investidura de Sánchez y el de un acuerdo del PP, PSOE y Ciudadanos son los dos únicos posibles. El apoyo de los socialistas, concedió la número dos del Gobierno, es «imprescindible» para que Rajoy siga al frente del Ejecutivo. Pero ese respaldo es inconcebible, sostiene el PSOE y admite el PP.
El Gobierno y su partido, de todas maneras, van a hacer un último esfuerzo a través de Ciudadanos con la idea de suscribir con el partido de Albert Rivera un acuerdo distinto al que rubricó el miércoles con el PSOE. Ese pacto, según Sáenz de Santamaría, es de «socialistas», y el que busca Rajoy tiene otra filosofía, más en la línea de la política desarrollada en la pasada legislatura. El PP, de esa manera, podría escenificar que no es un partido apestado con el que no quiere llegar a acuerdos ninguna fuerza política.
Rivera no se mostró cerrado a nuevos entendimientos, y señaló que si el rey designa otro aspirante a la investidura «me sentaré con ese candidato a buscar puntos comunes». Pero, puntualizó, «tiene que haber candidato». El rey ya ha dejado sentado que para ofrecer a otro líder que se presente a la investidura debe tener un proyecto «avanzado» y con apoyos, y Rajoy es improbable que cumpla con esos requisitos. El propio presidente del Gobierno ya ha dicho que si no cuenta con los respaldos no se plantea la investidura.
El jefe del Ejecutivo y el líder de Ciudadanos, de todos modos, ya han empezado a preparar por vía epistolar el terreno para un hipotético acuerdo. Rivera envió el jueves por la noche una carta a Rajoy en la que le planteó «un encuentro antes del próximo debate de investidura», es decir antes del martes, para discutir el acuerdo «de gobierno» firmado por su partido y el PSOE.
Rajoy declinó a vuelta de correo con buenas palabras y sarcasmo la invitación de Rivera.