Sánchez sólo planteará al rey la investidura si Podemos le apoya
En el PSOE confían en obtener la abstención de los morados si las conversaciones progresan .

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, en el Congreso de los Diputados. JAVIER LIZÓN
r. gorriarán | madrid
Pedro Sánchez sólo propondrá al rey que está en disposición de presentarse de nuevo a la investidura cuando cuente con la complicidad de Podemos. En el PSOE dan por imposible el voto favorable del partido de Pablo Iglesias, pero no descartan, pese al clima irrespirable en sus relaciones actuales, que se abstengan en la votación. Para ir macerando ese cambio de postura, los socialistas han redoblado sus presiones para que la dirección morada se replantee su negativa.
El secretario general del PSOE considera, como también lo pensaba Mariano Rajoy tras las elecciones, que es el candidato natural para una segunda investidura porque cuenta con la minoría con más votos, los 130 de la suma de diputados socialistas y de Ciudadanos. Está convencido de que ha arrebatado al PP, que tiene 123 escaños, esa posición de preeminencia ante una eventual ronda de contactos del rey. Pero hasta que no sume nuevos apoyos no va a hacer llegar al jefe del Estado que está en condiciones de volver a ser el candidato a presidente del Gobierno. No va a emplear la investidura en sí, dicen fuentes socialistas, como elemento de presión ante otras fuerzas políticas para que respalden su postulación, algo que sí ocurrió en el debate de la pasada semana.
Sánchez admite que va a ser «muy difícil», pero su objetivo, sin despreciar a otras fuerzas, es que Podemos revise su negativa. No aspira a que respalde su candidatura, esa marcha atrás de Iglesias parece inviable porque ha ido muy lejos en el enfrentamiento, pero sí al menos que se abstenga en la votación. Sólo con eso, según sus cuentas, tendría muy cerca la investidura.
Los socialistas no creen que su reforzada alianza con Ciudadanos sea una rémora insalvable para acercar posturas con fuerzas de la izquierda. Esperan, como así ha ocurrido, una reacción airada en los primeros momentos, pero confían que en las semanas de negociación que quedan hasta el dos de mayo puedan atemperarse las posiciones porque nadie querrá ser el responsable del fracaso. Sánchez, incluso, no ve descabellado celebrar en algún momento una reunión a tres entre él, Rivera e Iglesias, pese al rechazo mutuo que se profesan los líderes de Ciudadanos y Podemos, porque tienen el común denominador de la apuesta por el cambio.
El líder socialista espera asimismo que un acercamiento a Compromís, que se presenta factible, y al PNV, aunque los nacionalistas han emplazado al PSOE a empezar de cero, haga mella en la negativa de Podemos. Los cálculos optimistas de Sánchez se fundamentan en su apreciación de que el rechazo de Iglesias tiene mucho de ‘postureo’, porque la mayoría de las medidas acordadas con Ciudadanos las puede suscribir Podemos, más que de diferencias ideológicas.
Otro elemento que maneja el secretario general del PSOE para favorecer esta aproximación a Iglesias es el rechazo que, a su juicio, ha suscitado entre sus bases y sus votantes la actitud del líder del partido morado durante el debate de investidura.