Diario de León

La investigación apunta a que el chófer del autobús pudo quedarse dormido

El conductor está ingresado en la uci y declarará por 13 homicidios imprudentes.

Dos personas firman en el libro de condolencias de la Universidad de Barcelona. TONI ALBIR

Dos personas firman en el libro de condolencias de la Universidad de Barcelona. TONI ALBIR

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c. reino | barcelona

Un día después del trágico accidente de la AP-7 en Freginals (Tarragona), que se cobró la vida de 13 estudiantes extranjeras, la gran incógnita del siniestro, por qué el conductor perdió el control de su autobús, seguía en el aire. Las respuestas que dé el chófer serán clave para determinar las causas del trágico suceso. Su comparecencia ante el juez, no obstante, tendrá que esperar ya que, al cierre de esta edición, el hombre se encontraba ingresado en la UCI por contusión pulmonar. De momento, y a la espera de la versión que pueda dar, los investigadores trabajan con la hipótesis de que el conductor del vehículo se quedó dormido. Eso explicaría que el autobús se saliese de los márgenes del carril derecho, lo que llevó al conductor a dar un fuerte volantazo, que provocó el vuelco y la muerte de las trece estudiantes de Erasmus, que volvían a Barcelona tras viajar a las Fallas de Valencia.

Sin descartar aún el motivo mecánico, pese a que el vehículo era casi nuevo, la investigación intentará esclarecer «si existió algún tipo de negligencia» en la actuación del conductor, según apuntó el consejero catalán de Interior, Jordi Jané. Entre otras cuestiones, los responsables policiales quieren averiguar si el chófer, de 62 años, descansó convenientemente en Valencia antes de partir hacia Barcelona, para evaluar si pudo distraerse al volante. Desde la compañía propietaria del autobús, Autocares Alejandro, contratada por la asociación de estudiantes de Erasmus, defendieron al conductor que, en 30 años de profesión, presentaba una hoja de servicios, según dijeron, «impecable». Día y medio después del accidente aún no habían podido hablar con él, pero reconocieron que con toda seguridad tuvo un «mínimo instante de ‘blackout’», es decir una cabezada al volante. «Cuando abrió los ojos, ya era demasiado tarde», expresó Raúl López, hijo del propietario de la empresa de autobuses. «Estamos destrozados», expresó.

Zona del impacto

Debido al accidente, el conductor ha sido citado ante los Mossos d’Esquadra en calidad de investigado por 13 homicidios imprudentes, según confirmó Jané. El domingo fue trasladado a la comisaría de la Policía catalana, pero se acogió a su derecho a no declarar. En el lugar de los hechos, el hombre, que dio negativo en la prueba de alcohol y drogas, habría reconocido que perdió el control, aunque no recordaba nada más. El consejero de Interior dijo además que algunas de las víctimas no llevaban cinturón. Eso sí, también añadió que todas las personas que perdieron la vida en el accidente viajaban en el mismo sector del autobús, el lado que recibió el impacto tras volcar.

En paralelo a la investigación, la gran preocupación estaba en el estado de salud de las 24 personas que aún permanecían hospitalizadas. Especialmente una de ellas, que se encontraba en estado crítico, entre la vida y la muerte. Seis de las heridas, asimismo, tenían un pronóstico grave. Con edades comprendidas entre 20 y 34 años, las heridas son en su mayoría estudiantes de Erasmus y pertenecen a trece nacionalidades: española, italiana, irlandesa, sueca, búlgara, noruega, griega, turca, alemana, holandesa, húngara, eslovaca y británica.

La multiplicidad de orígenes se repitió en la lista de las trece mujeres de 19 a 25 años que perdieron la vida en el accidente. Siete eran italianas, dos alemanas, dos austriacas, una era rumana y otra francesa. Muchas de sus familias se desplazaron ayer hasta el tanatorio de Tortosa, donde tuvieron que participar en la identificación de las víctimas mortales.

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