Sánchez retrasa una semana su delicada entrevista con Iglesias
Los dos dirigentes de la izquierda quedan por teléfono en reunirse el próximo día 30.
P. de las Heras | Madrid
Una semana. Es el tiempo que ha ganado Pedro Sánchez para mantener vivas, siquiera aparentemente, sus posibilidades de alcanzar la Presidencia del Gobierno. El secretario general del PSOE solventó ayer con una llamada telefónica, como ya había anticipado a última hora del martes, su prometida reunión con Pablo Iglesias para intentar desbloquear el diálogo para la investidura. No era lo esperado inicialmente, pero en la conversación, la segunda del mismo cariz en una semana, cerraron al menos, esta vez sí, una fecha concreta para su cara a cara. Será el miércoles 30.
Sánchez ya había confesado a los suyos sus reticencias a celebrar un encuentro que sólo sirva para constatar la incompatibilidad manifiesta entre lo que ambos pretenden: un acuerdo de lo que, en términos muy comerciales, él ha bautizado como «las fuerzas del cambio», es decir PSOE, Ciudadanos y Podemos, y, en el caso de Iglesias, un Ejecutivo de coalición presidido por el socialista, con una súpervicepresidencia para él y los ministerios repartidos a partes iguales también con Podemos, IU y Compromís.
Tras la charla de media hora mantenida ayer, precedida de varias conversaciones preparatorias de segundos niveles, los dos partidos remitieron, sin embargo, un comunicado pactado de tono halagüeño. A pesar de admitir que no se apean de sus distintos modelos de Gobierno, el texto asegura que Sánchez e Iglesias coinciden en que resulta «urgente» poner fin al Ejecutivo de Mariano Rajoy y en que «para ello es necesario articular acuerdos amplios». «Hay respeto mutuo por las visiones respectivas que, en ningún caso —arguyen— impiden el diálogo y nuestra firme voluntad de evitar nuevas elecciones».
Los cambios
Los socialistas se dan con un canto en los dientes porque, aunque sea con el matiz «según Pedro (sic)» , Podemos se avino a que el comunicado haga referencia a que muchas de las cuestiones en las que están de acuerdo —desde reformas constitucionales a cambios en materia fiscal, laboral y de regeneración democrática— ya están incorporadas en el pacto sellado antes de la investidura fallida entre PSOE y Ciudadanos. «Un acuerdo que para el PSOE está vigente y abierto a otros partidos», insiste la nota a los medios. El lenguaje es amable, pero, en el fondo, tan ambiguo que tampoco permite preconizar nada porque uno y otro pisan arenas movedizas.