Rajoy y Puigdemont mantienen congelada la relación entre sus gobiernos
Ambos dirigentes se encontraron ayer por primera vez desde la investidura del catalán.

Rajoy y Puigdemont, en el homenaje por Germanwings. TONI ALBIR
C. Reino | Barcelona
Las relaciones entre el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el de la Generalitat, Carles Puigdemont, son tan frías como la temperatura que hacía ayer a primera hora de la mañana en el aeropuerto de El Prat, escenario del primer encuentro entre ambos dirigentes desde que el jefe del Ejecutivo catalán fue investido hace dos meses y medio.
Rajoy y Puigdemont se conocen desde hace tres años, cuando el jefe del Gobierno inauguró un tramo del AVE hasta la frontera francesa y el hoy presidente de la Generalitat era alcalde de Gerona. Sin embargo, desde su elección como sustituto de Artur Mas, en enero, los dos mandatarios no han hablado ni por teléfono, ni siquiera para saludarse protocolariamente.
Distancia sideral
El proceso soberanista ha abierto una distancia sideral entre los dos ejecutivos, enfrentados en una guerra sin cuartel. Los puentes entre las dos administraciones están casi dinamitados salvo en cuestiones económicas, en las que Luis de Guindos y Cristóbal Montoro aún mantienen un diálogo «técnico» con Oriol Junqueras, vicepresidente catalán.
Rajoy y Puigdemont coincidieron ayer en el acto de homenaje a las 149 víctimas del accidente aéreo del vuelo de Germawings que hace un año perdieron la vida en los Alpes,tras despegar de El Prat. Pero, al margen de los saludos protocolarios, no trascendió que el encuentro fuera más allá. El escenario, según habían apuntado las dos partes previamente, no era el apropiado para iniciar un deshielo político y la tensa relación que hay entre ambos no ayudó para que trataran asuntos políticos o se emplazaran a mantener un encuentro privado próximamente. Tampoco consta, si quiera, que hicieran un mínimo aparte en el acto. Ninguno se esforzó en rebajar la tensión.