LA ENCRUCIJADA DEL NUEVO GOBIERNO
Iglesias y Rivera dejan patentes en el Congreso sus diferencias
El PP asiste con alborozo al choque de Podemos y C’s e insta al PSOE a apoyar de una vez a Rajoy.

p. de las heras | madrid
No todo salió como a Pedro Sánchez le hubiera gustado en el pleno que celebró el Congreso de los Diputados ayer. Cuando Mariano Rajoy accedió a comparecer ante la Cámara para informar sobre el último Consejo Europeo, el que aprobó el polémico acuerdo con Turquía para la gestión de la crisis de los refugiados, el PSOE se frotó las manos. Contaba con poder hacer patente el rechazo unánime de todas las fuerzas parlamentarias al PP y con crear el caldo de cultivo perfecto para germinar un acuerdo que le lleve al Gobierno, pero la sesión acabó por evidenciar algo más: las reticencias entre los dos dirigentes a los que aspira convertir en socios.
En vísperas de la reunión a tres para negociar la investidura, Pablo Iglesias y Albert Rivera ejercieron de virulentos antagonistas. Los dardos envenenados cruzaron los escaños frente a la atenta mirada de un relajado, e incluso divertido, Mariano Rajoy. El uno, Iglesias, llamó al otro «intolerante» e incapaz de «reconocer los derechos humanos». «Así es muy difícil hacer un Gobierno progresista, señor Sánchez», dijo. El otro, Rivera, sacó a relucir los vínculos de Podemos con Venezuela e Irán. «Yo aprendí de estas cosas en Helsinki y en Barcelona; el concepto de derechos humanos donde usted ha trabajado es claramente distinto del mío…».
El rifirrafe venía además precedido de los mensajes que el día anterior, y ayer en la cadena Ser, vertió el portavoz del partido centrista, Juan Carlos Girauta, y su insistencia en que la única forma de que Podemos y Ciudadanos formen parte de un mismo acuerdo de Gobierno sería que el partido de izquierdas asuma tal cual el pacto de legislatura sellado entre Sánchez y Rivera el 24 de febrero. Eso sin contar con que, pese a la rectificación oficial de los suyos y el desmentido de que se busque ocupar ministerios, ayer Girauta siguió hablando de que Podemos ha de apoyar un Ejecutivo «de coalición» entre PSOE y Ciudadanos.
La batalla fue tal que el portavoz del PP, Rafael Hernado, le sacó punta. «Sí que tienen ustedes buen rollito…», dijo socarrón. Pero, sobre todo, dio pie para apuntar a Sánchez, que con gesto serio y sin responder en ningún momento, había asistido estoico al cruce de invectivas. «Mientras en Europa estamos decidiendo cosas importantes, ustedes están en el teatrillo del ‘vengo y voy’ haciendo propuestas que pretenden sólo dilapidar la tarea del Gobierno anterior -reprochó el popular-. Asuma su derrota, siéntese con el señor Rajoy y hagamos un Gobierno como el de otros países de Europa, dejen de tomar el pelo a los ciudadanos».
Los socialistas, que llevan días hablando entre bambalinas con ambos, se empeñan, sin embargo, en quitar hierro al duelo entre los máximos representantes de lo que se ha dado en llamar la ‘nueva política’ e insisten en que el pacto es posible. «Están marcando territorio, es normal», dice un miembro del equipo negociador. ¿Puede saltar todo por los aires en el encuentro que mantendrán hoy a las 16.30? Aseguran que no, que hasta el 23 de abril «nada se acaba» y que, como explicó el portavoz del partido, Antonio Hernando, en esta primera cita se limitarán a fijar el procedimiento y a definir sobre qué asuntos se habla.
El caso es que, si de verdad es posible el entendimiento, harán falta días para recomponer el clima creado y para dar argumentos que permitan a todos los actores justificar un cambio de posición. Los socialistas saben que Podemos tiene que poder vender que les han «arrancado seis o siete cosas» y que Ciudadanos ha de poder explicar que los retoques en el acuerdo que ellos suscribieron son en todo caso mejoras. Sánchez apuntó en el comité federal del pasado sábado que sería posible hablar sobre «fiscalidad, reforma laboral y emergencia social». La clave es utilizar también las conversaciones que han mantenido con distintos colectivos sociales, tanto el PSOE como el partido de Rivera, como la razón de posibles modificaciones.
El objetivo fundamental para el equipo negociador del PSOE, que ayer trabajó ya a pleno rendimiento, pero con discreción, en el Congreso, es salvar la primera cita ante las cámaras. «Luego pasaremos a la clandestinidad para seguir avanzando», apuntan con sorna. Fuentes del partido confiesan que aún aspiran a presidir un Gobierno monocolor y creen que, en el fondo, Girauta les ha echado un cable. «Le dijo a Podemos: ‘si tú pides estar en el Ejecutivo, yo también’; pues quizá la salida fácil sea que ambos cedan», zanjan.