Sánchez volverá a ser el candidato del PSOE pese a la crisis interna
Incluso los más críticos del partido se resignan a que encabece la candidatura socialista.

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, durante una rueda de prensa. JUAN CARLOS HIDALGO
P. de las Heras | Madrid
No ha dejado de estar cuestionado prácticamente ni un día desde que, en julio de 2014, llegó a la secretaría general del PSOE. El intento de asedio se recrudeció cuando el pasado 20 de diciembre los socialistas vieron cómo miles de ciudadanos volvieron a darles la espalda (el partido perdió un millón y medio de votantes respecto a las ya demoledoras generales de 2011) y les situaron de nuevo por detrás del PP, con 90 escaños frente a 123. Pedro Sánchez, sin embargo, ha sabido jugar estos meses sus cartas; ha aprovechado su posición en el tablero, como líder de la fuerza política por la que pasaba cualquier mínima alternativa de Gobierno, para anclarse al cargo, y ahora incluso los más críticos entre sus críticos se resignan a que, pese al fracaso de las negociaciones para la investidura, repita como candidato en los aparentemente ineludibles comicios del 26 de junio.
Su futuro a medio plazo sigue siendo delicado porque, aún aplazada, la batalla por el poder no ha llegado a su fin. Susana Díaz lo dejó claro el pasado 2 de abril con su discurso ante el comité federal en el que finalmente se postergó de manera indefinida el congreso al que ella y sus seguidores habían conseguido poner fecha (mayo) en otro cónclave celebrado a finales de enero. La semana pasada, la presidenta andaluza hizo llegar a sus muchos partidarios que no se rinde y que luchará por la secretaría general cuando llegue el momento. Así se interpretó su afirmación de que ella sabe unir y su deseo de que el modelo que ha funcionado en su tierra sea «extrapolable» al conjunto.
Preferencias
Es cierto que, en las últimas semanas, se habían oído algunas voces en el partido favorables a no tirar la toalla y dar la batalla por el cambio de líder también en las primarias electorales. El presidente valenciano, Ximo Puig, apuntó en esa dirección, el mismo miércoles, en un desayuno informativo en Madrid en el que hizo las veces de presentador el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, ahora ‘susanista’ convencido. Allí Puig advirtió de que, si las negociaciones para la investidura no llegaban a buen puerto, habría que adjudicar el fracaso a sus «actores principales».
El ex secretario general del PSOE tampoco disimuló sus preferencias y dijo aquello de que él no diría sería «una desgracia» que Sánchez no lograra un pacto de Gobierno. Quienes querrían que Díaz mueva ahora ficha, sin embargo, están en franca minoría. Prácticamente nadie esta por abrir el partido en canal a dos meses de ir a las urnas, aunque, como lamenta algún crítico, el precio a pagar sea «perder cuatro años más». Para la presidenta andaluza y para su Gobierno, además, resultaría demasiado engorroso.
Si el 3 de mayo se convocan nuevas elecciones, las primarias, exigidas por el reglamento interno, tendrán ques ser exprés y con plazos muy reducidos, porque las candidaturas tienen que estar registradas ante las juntas electorales provinciales, como tarde, el 23 de mayo. En la federación andaluza admiten que para su líder sería demasiado precipitado. Pero esa no es la única razón de la espera. «Ir a primarias sin ser secretaria general es una locura», dice una de las más firmes detractoras de Sánchez. Un mal resultado en las urnas recaería sobre sus espaldas, sin tener el control del aparato.
A los anteriores inconvenientes se une el de que las federaciones están muy divididas y Díaz habría tenido difícil erigirse en candidata por aclamación. Incluso los barones más afines a su causa se lo advirtieron ya, según cuentan varios de ellos, cuando aún se hablaba del congreso.