Pedro Sánchez llama a la desesperada al pacto a Pablo Iglesias y Albert Rivera

Sánchez, junto a Hernando, Navarro y Chacón. PACO CAMPOS
La última llamada del rey a las fuerzas parlamentarias tuvo el mismo día un primer efecto. El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, se dirigió públicamente al líder de Podemos para que reconsidere su negativa a pactar un Gobierno a tres con Ciudadanos y facilite «el cambio». Todo un giro de estrategia si se tiene en cuenta que, sólo 24 horas antes, su número tres y líder del equipo negociador socialista, Antonio Hernando, había dado por acabado «el tiempo de las ofertas» para la investidura con un colofón contundente: «No nos fiamos de Pablo Iglesias».
Ante los diputados y senadores de su partido reunidos en la Cámara baja, Sánchez aseguró que trabajará hasta el «último segundo» de la legislatura para cumplir el «mandato de los ciudadanos», que, según su lectura, no es otro que poner fin al Ejecutivo del PP. «En esta hora límite le pido a Iglesias que se decida por el Gobierno del cambio y evite las elecciones. Si lo hace, mi compromiso —llegó a esgrimir en un mensaje algo ambiguo— será hacer un gobierno transversal, representativo y plural como son el Congreso y la sociedad; un Gobierno ejemplar y parlamentario, porque al final la Cámara será el lugar desde el que gobernemos para todos los españoles» Quedan dos semanas para que el secretario general de Podemos reconsidere su negativa a entenderse con el partido de Rivera pero las perspectivas de que lo haga son muy poco halagüeñas. Entre otras cosas, porque ha convocado un referéndum interno en el que pide a las bases que avalen su decisión de cegar esa vía. Incluso pidió a la nueva formación de la izquierda, que ya replica casi con desdén a sus súplicas, que le aclare cuáles de las 200 propuestas del pacto sellado por PSOE y Ciudadanos no podría asumir bajo ningún concepto. Pero quizá el mayor indicativo de que, pese a lo que aseguran en su entorno, Sánchez no se resigna en su fuero interno al fracaso de su plan para gobernar es que, por primera vez, también se dirigió a Albert Rivera para demandarle más flexibilidad.