César: «Daba la sensación de que la Catedral se iba a ir abajo»

La escalofriante foto de César que dio la vuelta al mundo. CÉSAR
César Andrés Delgado (Palencia,1933) se estrenó como fotógrafo en Diario de León en 1958, cuando cambió el oficio de fotograbador por la cámara. Recuerda muy bien el día del incendio de la Catedral: «Era domingo y jugaba la Cultural con el Cartagena la fase de ascenso. Nos cayó una gran tormenta y nos empapamos», relata.
De camino a casa, donde revelaba sus trabajos, «parece que se veía un poco de humo en la Catedral». Vivía en la zona de La Chantría y vio como una luz que luego comprobó que era de las llamas. «Cuando llegué allí se veía que iba más», explica. Se colocó en la zona del Obispado y, disparo tras disparo, hizo una de las fotos más famosas del incendio. La silueta de la Catedral en negro y las llamas sobresaliendo por encima de la crestería meridional prueba la magnitud del incendio. Y sobrecoge.
Fue la foto de portada del Diario de León de la edición del 30 de mayo, junto con otras dos que tomó de día con las maderas reducidas a cenizas sobre el tejado de la Catedral. César realizó fotos del público, de los bomberos, de las autoridades resguardadas bajo los paraguas —parece que seguía lloviendo— y de los seminaristas portando las reliquias de San Froilán.
No paró en toda la noche. Primero en el incendio y luego revelando. «Vino un compañero de La Nueva España con un aparato de telefoto y fuimos los primeros en enviar las fotos a la agencia (entonces trabajaba también para Europa Press). No dormí aquella noche», añade el veterano fotógrafo desde su retiro en la costa mediterránea.
«El trabajo ya estaba hecho, sólo había que enviarlo y León estaba muy lejos de todas partes. La famosa foto de la silueta de la Catedral dio la vuelta al mundo. Al día siguiente recuerdo que me llamaron de Burdeos y de otros sitios», cuenta César. Era la foto más espectacular, desde la cara norte no se apreciaban las llamas con tanta magnitud como desde la fachada meridional del templo.
Fue una noche larguísima que vivió con «mucho sentimiento: Daba la sensación auténtica de que la Catedral se iba a ir abajo». Con su cámara registró también la estupefacción y la tristeza de la gente: «Fue una tarde noche muy dolorosa en la que los bomberos tuvieron que luchar muchísimo para dominar las llamas».
Cuando regresó a casa para revelar clareaban las primeras luces del día. En aquel tiempo a los fotógrafos les pagaban «por foto publicada y si quedaba para el archivo el precio era algo mayor. Las de la Catedral las podía haber vendido bien...», comenta.
César es el primer fotógrafo de plantilla en prensa en León. Después de más de 10 años como fotógrafo independiente fue entró en nómina y con ‘cuarto’ (laboratorio). En los años 70 pasó a La Hora Leonesa y en 1984, tras ser subastado el periódico del movimiento, fue transferido a la Junta de Castilla y León, al servicio de Cultura donde se jubiló.
El incendio de la Catedral fue uno de los momentos más emotivos de su carrera profesional, aunque como señala él «para los fotógrafos de prensa cada momento es el más importante». Entre los más señalados, recuerda especialmente algunas desgracias como el autobús arrollado por un camión en San Miguel de las Dueñas, en el perecieron una treintena de marineros españoles.
Triste y trágico fue también el accidente del autobús escolar de Vigo en Santa Cristina de la Polvorosa en abril de 1979. Cuarenta y cinco niños de entre 12 y 14 años perecieron en el siniestro. La búsqueda de sus cuerpos en el río Órbigo fue angustiosa.
César Andrés Delgado empezó como fotograbador en el Diario Regional de Valladolid. Su jefe, a quien considera su maestro, era fotógrafo. Con el tiempo vino a trabajar a León en Fotograbado Estébanez. «Pasé al Diario de León porque vino de director un redactor que había conocido en el Diario Regional. Me incliné por la fotografía porque las fotos que nos hacían eran planas y sin contraste y daban un trabajo ímprobo en fotograbado».