La nueva cubierta y el ‘walkie talkie’

hermanos seoane
Las cerchas de madera de pino de la cubierta hecha cenizas —del siglo XIX— fueron sustituidas después del incendio por una estructura de hierro hecha en una forja leonesa. Es la que soporta hoy el tejado de la Catedral cuyas últimas reparaciones se realizaron en el año 2009. La cubierta metálica plateaba el problema de su rigidez frente a la flexibilidad de la madera para soportar los movimientos del edificio. «Para solucionarlo se acoplaron a las cerchas unos rodamientos que permiten que la cubierta se adapte al edificio», explica Seoane. «No se metió ninguna grúa ni andamio, se subió todo con maquinillas», añade. Recuerda muy bien que por primera vez su padre y él usaron unos walkie talkies para comunicarse de arriba a abajo. Pasaron algún susto: «Después de desescombrar vino otra tormenta. Lo teníamos todo tapado con lonas que se cargaban de agua y las pasamos moradas. Tenía gente que no sabía nadar y estábamos preocupadísimos». En diciembre, tras siete meses de trabajos, terminaron. «Con el dinero que sobró me encargaron hacer el altar mayor de la Catedral», señala Santiago.

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