Puigdemont insinúa que la secesión deberá esperar

El presidente de la Generalitat abre la puerta a presentarse a la reelección.

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. QUIQUE GARCÍA

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León

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c. reino | barcelona

El jefe del Ejecutivo catalán, Carles Puigdemont, insinuó ayer por primera vez que probablamente no podrá completar el programa independentista en los 18 meses pactados de legislatura. Por este motivo, Puigdemont abrió la puerta a presentarse como candidato de su partido a la presidencia de la Generalitat en las próximas elecciones catalanas, previstas para el segundo semestre de 2017. Eso sí, precisó que sólo encabezaría la lista convergente (o la de Junts pel Sí) a los próximos comicios siempre y cuando no logre terminar el «trabajo» que se le ha encomendado, que es, como él fijó en el discurso de investidura, dejar a Cataluña a las puertas de la independencia. Es decir, convocar elecciones constituyentes con las estructuras del futuro estado ya diseñadas y las tres leyes de la desconexión (hacienda propia, seguridad social y transitoriedad jurídica) aprobadas y en vigor.

Hasta la fecha, Puigdemont siempre había dicho que su paso por el Palau de la Generalitat sería únicamente para 18 meses (le quedan 14), dado el carácter «excepcional» de la presente legislatura. «Yo me presentaré sólo si este trabajo que tengo encargado no se ha acabado», aseguró sin embargo ayer en la emisora local de Lérida UA1. «Si yo termino justamente convocando elecciones constituyentes, es que hemos hecho bien todo el trabajo y por lo tanto el trabajo termina aquí», matizó. «Estoy seguro de que seremos capaces de ponernos de acuerdo en las cosas esenciales y entregar al próximo Parlamento las llaves de la futura república catalana, que por eso acepté esta responsabilidad», remató.

El anuncio de Puigdemont lleva dos mensajes. Por primera vez, admitió en público que podría necesitar una legislatura más para cumplir su objetivo, que es pasar de la «postautonomía a la preindependencia», como proclamó en el discurso de investidura. Hasta ahora, se había limitado a comentar que los 18 meses de duración de la legislatura pactados entre Junts pel Sí y la CUP son un corsé innecesario que quizá habría que revisar. Pero ERC y la CUP le saltaron al cuello y el debate no se reabrió. Ayer fue más allá de los 18 meses y ya admite que será precisa una legislatura más para completar su obra de gobierno.

La hoja de ruta independentista fija para este año y medio la tarea de aprobar las leyes de la ruptura y dejar a Cataluña preparada para la desconexión. Esta debería producirse, según los mismos planes, tras las elecciones constituyentes -convocadas en teoría sobre la base de una ley catalana y no española-, que darían paso a la elaboración de una Carta Magna y a la convocatoria de un referéndum para ratificar la Constitución. Un escenario poco realista y que ahora Puigdemont ya reconoce implícitamente que no se puede llevar a cabo de un día a otro.

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El segundo mensaje de Puigdemont es en clave interna. El presidente de la Generalitat llegó al cargo tras haberse presentado en el tercer puesto de la lista por Gerona y fue designado a dedo por Mas, lo que está suponiendo un déficit de legitimidad para su mandato. A pesar de la manera en que asumió la Presidencia, después de que la CUP se cobrase la cabeza de Mas, Puigdemont ha ganado peso progresivamente en su partido y ya se postula como futuro candidato.