Albert Rivera: «Me gustaría ganar las elecciones de junio, pero no tiene pinta»

Rivera, durante la reunión de la Ejecutiva Nacional del partido ayer en Madrid. PACO CAMPOS
Ciudadanos no oculta que su estrategia de campaña va a ser muy diferente a la diciembre pasado, cuando partió con la idea de intentar convertirse en segundo partido e, incluso, acercarse al PP, espoleado por unas encuestas que le daban un ascenso continuo.
Su objetivo actual es bastante más modesto. Consolidar, y si es posible aumentar, el espacio político de centro que le permitió irrumpir en el Congreso con un grupo de 40 diputados y convertirse en el socio imprescindible de PP o PSOE para formar Gobierno. Ser las siglas que puedan condicionar la gobernabilidad e imponer un programa mínimo de reformas.
Albert Rivera, que ayer presentó las líneas básicas de su campaña, pronunció con la misma convicción la frase de «hemos venido para quedarnos» que la de «me gustaría ganar las elecciones, pero no tiene pinta». «Siempre aspiramos a mejorar y a sacar más», comentó, para reconocer de inmediato que no sabe si será posible. «Vamos a ser prudentes —reconoció—. No siempre más votos significan más escaños».
A la llamada al voto útil con la que el PP pretende recuperar a parte del millón y medio de antiguos votantes que le quitó Ciudadanos, Rivera contrapondrá su «utilidad». Repetirán que han demostrado en estos cuatro meses de negociaciones fallidas, como en mayo de 2015 lo hicieron facilitando alcaldías y presidencias autonómicas, son el único partido que pueden romper el actual bloqueo, porque, si suman, pueden pactar tanto ejecutivos con el PP como con el PSOE, o incluso con los dos si fuese posible.
Con moderación
Pero no solo destacarán su capacidad de actuar desde el centro como bisagra política sino que ofertarán que, si son determinantes, también garantizarán que el Gobierno que permitan conformar tendrá que ser moderado —defensor de la estabilidad presupuestaria, de la unidad de España y sin Podemos— y que tendrá que asumir un programa mínimo de reformas y de regeneración democrática.
Este último compromiso es el que le lleva a decir que están dispuestos a negociar con el PP, pero no a investir a Mariano Rajoy, porque creen que no ha luchado contra la corrupción ni, pese tener mayoría absoluta, ha hecho las reformas necesarias.
El líder de Ciudadanos aseveró que no podrá haber una nueva etapa política en España tras las elecciones si no hay un nuevo gobierno «con un nuevo equipo», ya que ni «Rajoy, ni Bárcenas, ni Barberá ni el alcalde de Granada pueden encabezar la nueva era de la regeneración política». En declaraciones a Catalunya Ràdio, Rivera admitió su parte de responsabilidad en el «fracaso colectivo» de no haber evitado las elecciones, aunque recordó que C’s y PSOE «intentaron poner en marcha la legislatura con un acuerdo transversal y de políticas valientes, pero Mariano Rajoy y Pablo Iglesias la bloquearon».