El PP alude a Podemos para sumar el voto que se fue a C’s
El partido de Rajoy aspira a mejorar sus resultados del 20-D .

La vicesecretaria de Estudios y Programas, Andrea Levy. ÁNGEL DÍAZ
nuria vega | madrid
En la sala de máquinas del PP confían en que esta vez al menos el miedo funcione para mejorar los resultados electorales alcanzados en los anteriores comicios. La constatación de que en aquel momento Ciudadanos logró seducir a buena parte del electorado popular y las dificultades de dar con la tecla de un proyecto y un candidato que generen «ilusión», han llevado al partido de Mariano Rajoy a recurrir a la fórmula más antigua para reivindicar la concentración del voto: agitar el fantasma de la llegada de Podemos e Izquierda Unida a la disputada Moncloa.
En estos primeros compases, los populares han convertido la contienda en presidencialista. O gobierna Rajoy o lo hará Pablo Iglesias, advierten. Todos los demás mensajes parecen haberse difuminado. El PSOE y Ciudadanos, definidos en las elecciones pasadas como adversarios del PP, han pasado a ocupar un discreto y calculado segundo plano. Los vicesecretarios, como hacía este fin de semana Andrea Levy, han comenzado a ubicar al líder de Podemos como el nuevo referente del frente de izquierdas, en detrimento del socialista Pedro Sánchez. La coalición con IU, además, ha sido tachada de comunista, radical y extremista.
Si lo comparamos con el 20-D, se puede decir que en esta segunda entrega electoral, el símil de la partida de billar ha sufrido una variación destacable. Los argumentarios del PP sugerían entonces que golpear la bola naranja de Ciudadanos podría acabar colando por el agujero la roja del PSOE. Hoy la idea se ha simplificado. Si la azul de Rajoy no entra, todas las carambolas acabarán del mismo modo, con la morada de Podemos en la tronera.
Pero la identificación de Iglesias como rival no es más que una nueva vuelta de tuerca para lograr el objetivo último, el de rescatar el electorado del PP que se fugó a Ciudadanos y aglutinar el voto de centroderecha que sustentó en buena parte la mayoría absoluta de Rajoy en 2011. No hay más misterio.
En la sede central de la calle Génova analizan los barómetros del CIS, las encuestas publicadas y sus propios estudios. El foco se sitúa en las circunscripciones en las que el PP podría perder o ganar un diputado, y aquellas en las que Ciudadanos obtuvo sus 40 escaños. Según fuentes populares podrían llegar a cifrarse en 600.000 las papeletas de Rivera que no lograron representación parlamentaria por la aplicación de la ley D´Hondt, y la misma norma podría otorgar ahora a Unidos Podemos los restos electorales que se llevaron los populares en forma de sillones en el Congreso el 20-D. Ambos argumentos conjugados alimentan la tesis de la necesidad de Rajoy de apelar al voto útil.