Diario de León

«Quien quería construir tenía que pasar por donde tenía que pasar»

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

El constructor David Marjaliza se mostró ayer sorprendido de que cause escándalo el pago de comisiones a los alcaldes para edificar viviendas protegidas en la Comunidad de Madrid. «Quien quería construir -explicó- tenía que pasar por donde tenía que pasar». El cabecilla de la trama Púnica, por esa misma razón, no se siente un corrupto ya que era la única forma «para poder trabajar, esa es la realidad, no otra cuestión».

El empresario, en libertad desde diciembre por decisión del juez Eloy Velasco en premio a su prolija colaboración en la investigación, sostuvo en declaraciones a La Sexta que entre 1999 y 2009 pagó «prácticamente a todos los partidos» porque todos los alcaldes, con independencia de su color político, reclamaban su compensación económica por recalificar terrenos o autorizar edificaciones. La mayor parte de la tarta, prosiguió, se la llevaron los regidores del PP, pero no porque fueron más corruptos que otros sino porque en esos años controlaban «la mayoría de los ayuntamientos» en la Comunidad de Madrid.

Marjaliza apuntó que estas prácticas irregulares van a seguir «mientras no se cambien las leyes» que dejan en manos de los ayuntamientos las responsabilidades urbanísticas. En el primer Gobierno de José María Aznar se aprobó en 1997 un paquete de medidas liberalizadoras del suelo y en 1998 la ley del suelo que multiplicó el terreno urbanizable. La consecuencia fue que entre 1997 y 2007 los precios de la vivienda casi se duplicaron, al tiempo que el parque inmobiliario crecía a ritmos del 5% anual. Aquello se bautizó después como la burbuja inmobiliaria.

Marjaliza, como otros muchos empresarios, logró al abrigo de esta normativa una vertiginosa expansión de sus constructoras. Ahora es consciente de que «tiene que pagar a la sociedad» los desmanes de aquellos años y tendrá que volver a la cárcel una vez que se celebre el juicio, algo para lo que aún falta mucho tiempo puesto que la investigación está dividida en 13 piezas independientes. «Es lo que hay», comentó con aire resignado.

Aseguró que no va a cambiar un ápice su declaración porque lo dicho ante el juez dicho está y «no tiene marcha atrás». El que haya hecho «algo -avisó- tendrá que temer», aunque avanzó que no habrá «grandes sorpresas». También negó haber recibido presiones o amenazas para que estuviera callado o exculpara a alguien. «He contado la verdad. Estoy tranquilo».

tracking