Diario de León

La CUP amenaza con dejar caer al Gobierno catalán

Las bases instan a «liberarse» del pacto de estabilidad con Junts pel sí.

La diputada de la CUP, Ana Gabriel. ANDREU DALMAU

La diputada de la CUP, Ana Gabriel. ANDREU DALMAU

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C. Reino | Barcelona

La CUP aprobó ayer una nueva estrategia política de cara a los próximos meses que puede hacer saltar por los aires la legislatura catalana, la que en teoría está llamada a hacer historia. Tan sólo cinco meses después de haber facilitado la investidura de Carles Puigdemont para situar a Cataluña a las puertas de la secesión en el verano de 2017, la asamblea de los anticapitalistas dio luz verde a una enmienda que aboga por «liberarse» del acuerdo suscrito con Junts pel Sí. En ese pacto, en el que se cobró la cabeza de Artur Mas, la izquierda independentista radical se compremetió a dotar estabilidad parlamentaria al Gobierno de Convergència y Esquerra Republicana de Cataluya.

El texto de la ponencia política aprobada por las bases de la CUP insta a la dirección a dejarse las manos libres para hacer oposición. Afirma que el pacto de estabilidad ha sido una «prisión» y que les ha impedido ejercer la función de «dinamizadores de la ruptura independentista» que hubieran deseado. En el fondo de los problemas que arrastran Junts pel Sí y la fuerza de la que es portavoz Ana Gabriel subyacen desde el primer díalos recelos que los anticapitalistas tienen respecto a los dirigentes de Convergència. En concreto, no ven a la cúpula convergente dispuesta a dar pasos firmes hacia la ruptura. Convergència como partido ha dado el giro hacia el independentismo, pero los secesionistas de toda la vida, los pata negra, aún no se fían. Por ello, la CUP ha decidido dar un serio toque de atención.

Cuestión de voluntad

«Realmente no ha habido voluntad de avanzar» hacia la independencia, afirman fuentes de la CUP. Y para ser socia de un Gobierno de corte autonomista, la formación, que también acumula meses de división interna como consecuencia de su apoyo a un ejecutivo liderado por un partido que los cuperos ven como corrupto y neoliberal, prefiere ir preparando el terreno para decir basta.

Aún así, y pesar de la ponencia aprobada, la ruptura aún no se ha formalizado. Desde la CUP precisan que los próximos días explicarán «cómo se concreta». No se esperan cambios abruptos de la «noche a la mañana», pero si el proceso soberanista mantiene la indefinición de los últimos meses, los anticapitalistas aseguran que no permanecerán «atados de pies y manos a un pacto de estabilidad». La CUP quiere gestos inequívocos de que el proyecto va en serio. Por ejemplo, exige un referéndum unilateral sobre la independencia antes de enero de 2017 y asegura que no aceptará que las llamadas elecciones constituyentes del verano del año que viene sean unas autonómicas más.

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