La crisis en Venezuela centra los ataques durante la precampaña
C’s y el PSOE exigen a Podemos que se moje con los presos políticos y el PP sólo ve pose en Rivera.

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, a su llegada a Madrid tras su viaje a Caracas. JAVIER LIZÓN
a. torices / n. vega | madrid
La ausencia absoluta de debate político ha provocado que Venezuela, traída al primer plano por el viaje de tres días a este país de Albert Rivera, esté monopolizando todos los rifirrafes de la precampaña electoral. Los partidos usan desde hace días la crisis institucional y humanitaria que vive el país caribeño a su conveniencia estratégica, pues les surte de argumentos para zancadillear al contrario ante el aparente agotamiento de las controversias nacionales tras casi seis meses de competición electoral.
El objetivo principal de los ataques es Podemos, por la vinculación personal y política de sus principales dirigentes con el régimen chavista, pero las críticas también impactan en Ciudadanos, ya que ningún ponente ve intención filantrópica en el viaje de Rivera justo un mes antes de los comicios. Al contrario, entienden que busca réditos electorales.
Justo del líder de Ciudadanos partieron ayer los ataques más duros. Nada más poner el pie, a su regreso, en el aeropuerto de Barajas, pidió a los españoles que tengan cuidado con votar a Podemos, un partido que entiende admirador del legado de Hugo Chávez. «Lo que yo he visto en Venezuela no lo quiero para mi país e intentaré que no llegue», dijo. Rivera reclamó a Iglesias que al menos reconozca que la situación a la que los bolivarianos han llevado a Venezuela es «un fracaso» y que ayude -«ellos que tienen mano»- a que Nicolás Maduro libere a los presos políticos. Porque, añadió, «yo allí no he visto golpistas, solo demócratas encarcelados».
Pedro Sánchez también cree «pertinente» que en la precampaña española se debata sobre la crisis de Venezuela porque los líderes de Podemos, quienes aspiran a sustituir al PSOE como referente en la izquierda, fueron asesores chavistas y deben aclarar si defienden o no que haya presos políticos en ese país.
Iglesias intentó salir del paso con argumentos de equidistancia, sin romper con la política de Maduro pero sin bendecirla tampoco. Evitó entrar en si Leopoldo López y los demás opositores encarcelados son o no presos políticos, abogó por el acuerdo y la diplomacia y calificó el viaje de Rivera como una torpeza y algo ridículo, que no cree que tenga efecto electoral.
El PP, tras días dirigiendo sus dardos contra Podemos, puso a Rivera en el punto de mira e indicó que el Gobierno y el partido no han llegado ahora, como Ciudadanos, a la defensa de los opositores venezolanos. Han hecho, dijo, más de 14 viajes a ese país, pero «sin tantas fotos y tanto vídeo». Hasta el PNV entró en la controversia. Cree que Rivera fue un «imprudente» que sólo ha buscado «protagonismo y portadas».
Riesgo para la seguridad
En plena tormenta electoral, con el régimen de Nicolás Maduro convertido en arma arrojadiza entre los partidos, el Gobierno en funciones de Mariano Rajoy decidió ayer incluir la crisis de Venezuela entre los potenciales riesgos para España. El Ejecutivo ha convocado para hoy en La Moncloa una reunión del Consejo de Seguridad Nacional en la que, con el presidente a la cabeza, se analizará, entre otros asuntos, la situación del país latinoamericano. Fuentes gubernamentales justificaron que se trata de estudiar en qué modo afecta a la colonia y las empresas españolas el estado de excepción decretado el 13 de mayo, aunque algunas voces del gabinete admiten la excepcionalidad de la medida.
Hace tiempo que el PP, incluso en los mítines, abandera la causa de la oposición venezolana y exige a Maduro la liberación de los presos políticos. Pero en esta perpetua campaña electoral, los vínculos de Podemos con el Ejecutivo chavista han servido, además, a Rajoy para desacreditar el proyecto de Pablo Iglesias. «Ha sido en Venezuela, como asesores del Gobierno, donde han ensayado su programa para España», denunció este fin de semana después de que el Consejo de Ministros concediera la nacionalidad española a otros dos familiares del opositor en prisión Leopoldo López.
Ahora el Gobierno da un paso más. Desde La Moncloa argumentan que la crisis es «grave» y que si bien no afecta al territorio nacional, sí a los españoles asentados en Venezuela.