Sánchez ve a Rajoy e Iglesias como los contrarios al cambio
Los socialistas aspiran a recuperar un millón de votantes.

Pedro Sánchez jugó ayer al baloncesto antes de un acto político en Palma de Mallorca. CATI CLADERA
r. gorriarán | madrid
El líder del PSOE ha emprendido una carrera contra los elementos para sacar la cabeza entre la solidez que atribuyen los sondeos al PP y a la pujanza que muestra Podemos tras su alianza con Izquierda Unida. Pedro Sánchez coloca a Mariano Rajoy y Pablo Iglesias en el mismo bando, el de los contrarios al cambio, mientras él se asigna el papel de único artífice posible de ese cambio.
El secretario general de los socialistas es consciente que parte en la peor calle para la carrera hasta las elecciones del 26 de junio. A un lado tiene a Rajoy, al que todos los sondeos asignan el triunfo en los comicios; y al otro costado está Iglesias impulsado por el viento de cola tras el acuerdo con IU. Ambos forman «la gran coalición contra el cambio», afirmó ayer en un acto de su partido en Palma de Mallorca.
Las elecciones del mes próximo tienen que ser, a su entender, «un referéndum» sobre el cambio, en el que los ciudadanos deben elegir entre los que se oponen al mismo, bando en el que situó a PP y Podemos, y los defensores, el PSOE. Para Sánchez, la gran coalición por la que aboga el líder de los populares, nunca podrá ser con los socialistas, en cambio formó una de facto tras las anteriores elecciones con el partido de Iglesias para bloquear la alternancia en el Gobierno. Eso es, afirmó, lo que se debe dilucidar el 26 de junio.
Este planteamiento es el que ha llevado al secretario general del PSOE a plantear un cara a cara con Rajoy y a rechazar el mismo formato de debate con el secretario general de Podemos. Iglesias quiere medirse a solas con Sánchez, pero los socialistas rechazan medirse en pie de igualdad con el candidato del partido morado. Un debate a solas con Rajoy, según el análisis de miembros del equipo de campaña del PSOE, instalaría la imagen en el electorado de que su líder es la alternativa. Pero hacerlo con Iglesias, afirman en el entorno de Sánchez, sería como resignarse a un duelo entre segundones.
Los socialistas aspiran a recuperar el 26 de junio parte del voto que se fugó de sus filas hacia Podemos, y sus cálculos apuntan a que es factible recuperar alrededor de un millón de votantes. Sánchez fía buena parte de su suerte electoral al éxito de la operación de reconquista del electorado socialista que desertó el 20 de diciembre hacia las candidaturas moradas porque en otros caladeros de votos lo tiene difícil.
El candidato socialista aprovechó también el acto de Palma de Mallorca para descartar que su partido vaya a gobernar en coalición con el PP. Los expertos del PSOE señalan que una cosa sería facilitar un nuevo mandato de los populares para evitar una catástrofe institucional, pero otra muy distinta e inviable sería compartir la mesa del Consejo de Ministros esté o no presidido por Rajoy.