Los falsos asesoramientos, una clave de la corrupción política
Las consultorías hinchadas o incluso inexistentes se han extendido en los últimos años.
El ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol, seguido de su esposa, Marta Ferrusola. EMILIO NARANJO
Melchor Sáiz-Pardo | Madrid
¿Cuánto vale un consejo? Detrás de esta pregunta casi filosófica se esconde una de las claves más importantes para entender la corrupción política, según coinciden expertos de las fuerzas de seguridad, juristas, fiscales y jueces. Los falsos asesoramientos —al calor de consejos de administración en los que nada se ventila o a través de informes hinchados de consultoría que ni de cerca valen lo que se paga por ellos— se han convertido en la forma preferida de las empresas para pagar comisiones y mordidas a políticos y otros conseguidores. El «asesoramiento verbal», irrebatible documentalmente ante un tribunal, es, sin duda, la estrella de estas prácticas corruptas que se han extendido en los últimos años.
Las falsas asesorías, explican responsables de la Fiscalía Anticorrupción, son un triple delito porque para encubrir el cohecho también se incurre en el fraude fiscal y, casi siempre, lleva emparejado el blanqueo de capitales porque las mordidas, habitualmente, proceden de dinero negro, pero termina siendo declarado legalmente a través de facturas falsas.
Estas mismas fuentes recuerdan que los falsos asesoramientos ya aparecieron a final del siglo XX, pero su eclosión durante la última década, y en especial durante los últimos años, es preocupante, sobre todo, coinciden los expertos antiblanqueo de la Policía y la Guardia Civil, por la falta de legislación que imponga unos mínimos para cobrar por estos trabajos que «no son tangibles» y cuya valoración «solo depende del precio que pacte el supuesto cliente y el supuesto consultor».
El fenómeno de los asesoramientos de pega y las consultorías hinchadas o inexistentes aparece en casi todos todos los casos de corrupción o bajo sospecha que han aflorado en los últimos tiempos. Sumarios como los Pujalte, Urdangarín, familia Pujol o Rato tienen como nexo común el cobro de cantidades desorbitadas por trabajos que difícilmente costarían esa cifra.
La inauguración
Cuando los expertos apuntan a que esta práctica no es nueva se refieren a Filesa. Aquel caso de financiación irregular del PSOE inauguró el giro de facturas por informes o estudios inexistentes que encubrieran legalmente pagos para entregar dinero al partido. Era 1991.
Han pasado 25 años y los falsos asesoramientos están más de moda que nunca. El último caso es el del ex diputado del PP Vicente Martínez-Pujalte, quien cobraba 5.000 euros al mes de la constructora Collosa por tomar «dos cafés» con su consejero delegado, Mario Armero, y explicarle «su visión privilegiada de la economía», según declaró el constructor.