El ‘español de Guantánamo’ niega que encabezara una célula yihadista

Ikassrien alega que era imposible que captara porque todos creen que es un infiltrado.

La Audiencia juzga a los presuntos integrantes de una célula yihadista liderada por Ikassrien. ALVARADO

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León

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M. Sáiz-Pardo | Madrid

Lahcen Ikassrien, el ‘español de Guantánamo’, niega ser el ‘emir’ de la denominada Brigada Al Andalus, una célula yihadista desmantelada en Madrid y Ávila hace ahora justo dos años y que, según los servicios antiterroristas de la Policía Nacional, se dedicaba a captar en la capital de España a posibles muyahidines para engrosar las filas del entonces emergente Daesh, que en 2014 daba sus primeros pasos en Siria como multinacional yihadista independiente de Al Qaida.

Ikassrien conocido como Chej Hassan , es el marroquí nacionalizado español que estuvo preso en la base estadounidense de Guantánamo, en Cuba, entre 2002 y 2005 y que, tras ser entregado a España fue absuelto en 2006 de colaboración con la organización que dirigía Osama Bin Laden. Ayer fue juzgado en la Audiencia Nacional, junto a los otros supuestos miembros del grupo desmantelado en junio de 2014.

Sus explicaciones

Según el principal imputado, es imposible que pudiera dirigir cualquier célula de corte radical porque la comunidad musulmana en Madrid le consideran un «infiltrado» de la policía española y marroquí por haber logrado salir del penal de Guantánamo y luego por haber sido absuelto por la justicia española. «¿Cómo voy a decir a la gente cómo ir a Siria?», se preguntó Lahcen Ikassrien, que se enfrenta a una petición de once años y medio de prisión por pertenencia a organización terrorista y un delito de falsificación de documento oficial. La Fiscalía reclama para el resto de los procesados ocho años de reclusión. De acuerdo con la declaración de Ikassrien, los fieles a la mezquita de la M-30 en Madrid, el supuesto centro de reclutamiento de ese grupo, le preguntaban continuamente sobre su experiencia en manos de los soldados estadounidenses y siempre le miraron con recelo. No es creíble, por tanto, según su relato, que pudiera tener influencia sobre ellos como para recabar fondos para la yihad o, como sostiene la Fiscalía, fuera un «líder carismático» de esa comunidad. «Solo era respetado porque sufrí el paso por Guantánamo», resumió.

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El hispano marroquí insistió en que a la mezquita solo iba a rezar, que apenas conocía al resto de los detenidos y que no fue nunca un referente ideológico.