Iglesias ordena acabar con los líos en Podemos
Llegó Pablo Iglesias y mandó callar. El líder de Podemos tras una vigilia verbal de 48 horas trató de poner orden entre los suyos para no facilitar munición a los adversarios con los reproches postelectorales que intercambian en su partido. Iglesias, como el resto de la dirección de Podemos, no sabe qué han hecho mal. La campaña, dijo, estuvo bien, la alianza con IU fue un acierto, y las decisiones fueron las correctas. «Ahora -recetó- toca parar el balón, levantar la cabeza y analizar con calma».
El caldero de Podemos ha entrado en ebullición y el candidato tuvo que echar agua para que el hervor no rebose la cazuela. Es un partido joven, con solo dos años y medio de vida, pero los navajazos son de organización veterana. Unos critican a Iñigo Errejón por la campaña, otros a Iglesias por el pacto con Izquierda Unida, el caso es que todos tienen algo que recriminar tras el ‘sorpasso’ frustrado, la pérdida de un millón de votos y no ganar ni un escaño respecto al 20-D.
Iglesias reclamó «prudencia, mesura y templanza», virtudes que no abundan en el debate postelectoral de Podemos.
El secretario general de Podemos no cree que la solución sea su dimisión porque los líderes políticos tienen «unas responsabilidades que ejercer en los momentos dulces y en los menos dulces». No descartó, sin embargo, convocar más adelante una Asamblea Ciudadana, el máximo organismo decisorio del partido, para que la dirección de Podemos sea ratificada o revocada.