Rajoy se plantea defender su investidura con o sin apoyos
«A la investidura se va a ser investido». Esta es la premisa que Mariano Rajoy ha manejado desde que el pasado 22 de enero, en su audiencia con el rey, concluyera que los números no le permitían salir victorioso del Congreso. Su rechazo al jefe del Estado se convirtió para el líder del PP en una cuestión de pura lógica. Si su reelección no era posible, ¿para qué intentarlo? Cinco meses después, sin embargo, los populares cuentan con nuevas cartas para jugar la partida. En concreto, con 137 diputados, 14 más que en los anteriores comicios, que el jefe del Ejecutivo en funciones está dispuesto a hacer valer incluso si llega a su primera votación de investidura sin los respaldos suficientes para ser proclamado presidente por mayoría absoluta.
En el entorno de Rajoy barajan los distintos escenarios que podrían surgir de unas negociaciones que aún no han comenzado. Esta vez no prescindirán de antemano de ninguno de los instrumentos políticos a su alcance para tratar de conservar La Moncloa. Si los vetos de PSOE y Ciudadanos persisten, la sesión de investidura podría constituir un elemento más de presión para escenificar el rechazo del resto de partidos a un Gobierno presidido, recuerdan en el PP, no sólo por la primera fuerza política, sino por la única que ha logrado mejorar sus números en las urnas.