Pablo Iglesias no apoya la tesis de un ‘pucherazo’ electoral
El líder de Unidos Podemos sostiene que el «miedo a lo nuevo» les hizo perder votantes.

Iñigo Errejón y Pablo Iglesias llegan a la reunión de Unidos Podemos. KIKO HUESCA
ander azpiroz | madrid
Podemos sigue sin lograr armar una explicación oficial a su fracaso electoral pese a que desde el pasado lunes son muchos los dirigentes que han tratado de dar respuesta al por qué del batacazo en las urnas. Pablo Iglesias ofreció ayer su versión de lo sucedido después de haberse declarado incapaz el pasado martes de encontrar argumentos «serios». Antes que nada, el líder de Podemos quiso dejar claro que no existe posibilidad alguna de que se haya producido un ‘pucherazo’ electoral. «Si excluimos la hipótesis del fraude, impensable en un país como España, aparecen diferentes causas posibles», comienza Iglesias en un vídeo difundido por internet.
Que el líder de Podemos se viese obligado a desmentir la manipulación en las elecciones se debe al sinfín de mensajes aparecidos en la red durante los últimos días en los que supuestos simpatizantes de la coalición denuncian irregularidades en el recuento de los votos. Aunque ahora rechaza de plano estas acusaciones, Iglesias tiene su parte de culpa ya que las alimentó en su momento. Nada más salir a la luz las grabaciones en las que Jorge Fernández Díaz instaba al jefe de la Oficina Antifraude de Cataluña a abrir investigaciones contra líderes independentistas, Iglesias dejó caer que con el dirigente popular al frente del Ministerio del Interior quedaba en entredicho la limpieza del proceso electoral. La avalancha de críticas desde el resto de fuerzas políticas y el hecho de que en realidad Interior ejerza como un mero transmisor de datos durante el recuento obligó al candidato de Podemos a rectificar horas después.
No obstante, la mecha ya estaba encendida y hay quien ha visto en el clamoroso fallo de las encuestas una conspiración para evitar la llegada de Unidos Podemos al poder. Nadie en la dirección del partido otorga la más mínima credibilidad a la comisión de un fraude.
Nadie en la dirección del partido otorga la más mínima credibilidad a la comisión de un fraude. A lo más, el senador Ramón Espinar apuntó en Twitter que «en todo proceso electoral puede haber errores en mesas», pero, añadió, «aquí no hay ‘pucherazo’» sino un mal resultado que se debe reconocer y analizar.
Una vez descartado el fraude, Iglesias centró su análisis de los resultados en el papel de favoritos con el que la coalición afrontó la campaña. Según mantuvo, fueron las posibilidades reales de que llegara a la Moncloa las que activaron un voto del miedo. Quienes les han impedido la victoria, defendió Iglesias, son votantes que tienen simpatía por Podemos y agradecen «el meneo que ha dado a la política española». Sin embargo, ante la posibilidad de que Unidos Podemos pudiera gobernar optaron por retirarles el apoyo que sí les dieron el 20 de diciembre cuando figuraban abajo en las encuestas. Se trata, resumió, de «votantes con miedo a la nuevo», con vértigo ante la posibilidad de gobernar.
Iglesias señaló que el pacto con IU no debilitó de forma directa a Podemos con una huida del voto más moderado. Muy al contrario, situó a la coalición en disposición de ser «fuerza hegemónica». Este factor fue, según su análisis, el que activó ese voto del miedo. El candidato a la Moncloa apuntó además que culpar de los malos resultados al «bajo perfil de la campaña» o a la coalición con IU «alienta el enfrentamiento interno en Podemos», y eso, volvió a alertar, es de esperar que lo aprovechen los adversarios.
Carolina Bescansa también ofreció ayer sus impresiones sobre lo sucedido el pasado domingo. La secretaria de Análisis Político era una de las más afectadas en el escenario desde el que los dirigentes de Unidos Podemos saludaron a sus simpatizantes la noche electoral. No en vano, fue la responsable de interpretar unas encuestas que llevaron a pensar a la dirección del partido morado que podrían alcanzar las metas más altas.
Para Bescansa, la clave en lo ocurrido el 26-J radica en la desmovilización del electorado. En su opinión, la mayor parte del 1,1 millones de votos que la coalición perdió con respecto al 20-D se fue a la abstención y no a otros partidos. Y, en contra de la valoración de su jefe de filas, excluye el voto del miedo como factor determinante de la derrota, pese a que sí considera evidente que ha sido un elemento de las estrategias de PP y Ciudadanos.