El comisario Villarejo revela una operación Cataluña
Admite que se trabajó de forma «intensa» contra el soberanismo.
mateo balín | madrid
El comisario del Cuerpo Nacional de Policía José Manuel Villarejo, investigado por un delito de revelación de secretos en el caso del pequeño Nicolás, admitió ayer ante el juez instructor que hasta 2012 trabajó con el ex jefe de la Unidad de Asuntos Internos, Marcelino Martín Blas-Aranda, en la denominada operación Cataluña, en referencia a las actividades secretas que llevó a cabo este cuerpo para frenar el proceso soberanista, según fuentes jurídicas presentes en la declaración.
Villarejo reconoció que hasta 2012 trabajó «intensamente» con Martín Blas –hoy enemigos reconocidos en la llamada guerra de comisarios- lo que incluía «comidas, cenas y viajes durante meses». En septiembre de 2013 se conoció que Martín Blas y otro comisario, José Luis Olivera, fueron condecorados con sendas medallas al Mérito Policial con Distintivo Rojo. Ambos mandos se reunieron con los fiscales anticorrupción de Barcelona para ofrecer sus servicios en relación al caso Millet, actuaciones en la sede de Convergència o en la Fundación Trias Fargas, pero fueron denegados.
La referencia de Villarejo a la operación Cataluña se produce en pleno contexto de las grabaciones difundidas entre el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y el ex jefe de la Oficina Antifraude en Cataluña Daniel de Alfonso.
Villarejo declaró por espacio de hora y media ante el juez titular del Juzgado de Instrucción número dos de Madrid. El magistrado investiga al comisario en la pieza separada referida a la supuesta revelación de secretos .
Tras ser cesado de Asuntos Internos por un enfrentamiento con Villarejo, Martín Blas fue destinado al Consejo Asesor hasta que el juez le requirió para encargarse de la investigación del llamado caso Nicolás. En este escenario, Martín Blas remitió el pasado 20 de mayo un informe en el que solicitaba la detención de Villarejo, a quien responsabilizaba de la grabación, de su pareja y la del periodista que publicó las primeras informaciones.
La mala relación quedó patente en su declaración ante el juez por el tono empleado cuando hablaba de Martín Blas, a cuya gente definió como «una banda de delincuentes». Ante los insultos vertidos, el magistrado recriminó a Villarejo su actitud y desde ese momento pasó de llamarle «el torpe» a hablar de «Don Marcelino» de manera sarcástica. En su declaración Villarejo aseguró a preguntas del juez que no conocía al pequeño Nicolás y que se enteró de la grabación a Martín Blas y el resto de agentes a través de los medios de comunicación.