La directora de Tráfico dimite tras el escándalo de los contratos a su marido
Seguí no quiso esperar a saber el resultado de la investigación encargada por Interior.

La ex directora general de Tráfico, María Seguí, en una imagen de archivo. ZIPI
m. sáiz-pardo | madrid
Nuevo terremoto en el ya convulso Ministerio del Interior. María Seguí, considerada hasta hace solo una semana como uno de los valores en alza del departamento y con un currículum aparentemente intachable, tiró finalmente ayer la toalla y dimitió de su cargo al frente de la Dirección General de Tráfico (DGT). Abandonó diez días después de que las primeras informaciones apuntaran a que estaba involucrada en un supuesto caso de nepotismo y tráfico de influencias por haber adjudicado a dedo a su entonces novio y hoy marido, Francisco López Valdés, tres estudios sobre seguridad vial en 2012 y 2013 que costaron a las arcas públicas 49.950 euros.
El titular de Interior, Jorge Fernández Díaz era reacio en un principio a dejar caer a Seguí para no centrar más aún los focos en su departamento, que vive desde hace semanas en un continuo escándalo por las escuchas y por los desmanes de la ‘policía política’. Pero al final, el ministro se ha visto obligado a admitir la renuncia de la directora, que desde hace una semana venía insistiendo en dejar el cargo -que ocupaba desde febrero de 2012- sin siquiera esperar al resultado de la «investigación urgente» y «reservada» que el pasado 12 de julio Interior encargó a la Inspección de Servicios, dependiente de la Subsecretaría de Interior, para determinar si hubo irregularidades en las polémicas adjudicaciones a López Valdés.
Las conclusiones de esa investigación reservada se conocerán la próxima semana, pero fuentes conocedoras de ese expediente ya anticipan que la Subsecretaría de Interior va a avalar, en líneas generales, la legalidad de esas adjudicaciones. Con esa información, Jorge Fernández pretendía que Seguí continuase, al menos hasta la constitución de un nuevo Gobierno para no aumentar la imagen de un ministerio en «descomposición».
En la comunicación oficial de su adiós, Interior no hizo una sola mención a las acusaciones de nepotismo. Tampoco una defensa de su buen nombre. La nota se limitó a afirmar que Fernández aceptó su «renuncia», al tiempo que «agradeció a María Seguí el trabajo que ha desarrollado en los últimos cuatro años y medio, etapa en la que se ha alcanzado el mínimo histórico en el número de víctimas mortales por accidente de tráfico desde 1960».
El caso Seguí tuvo su punto álgido a principios de este mes de julio cuando el exjefe del marido de la exdirectora en la Universidad de Zaragoza, Juan José Alba, aireó varios documentos y denuncias ante la Fiscalía que apuntarían a que la propia Seguí recomendó a Alba que colocara en el departamento a su pareja, sin avisarle de que ya mantenía una relación sentimental con él. Alba llegó a asegurar que la pareja de Seguí le comentó que su mujer podría conseguirle «contratos a dedo».
Hasta entonces, Interior sostuvo a capa y espada la legalidad de la adjudicación de esos tres estudios, en tanto en cuanto el «benefactor» de esos informes no era López Valdés sino la Universidad de Zaragoza, un centro que colaboraba con la DGT antes de la llegada de Seguí.