Nada de playa
El agosto atípico de los políticos
Los últimos acontecimientos en el panorama nacional han alterado los planes de vacaciones de los partidos, ya no sólo porque se reducen de forma considerable, sino porque no saben cuándo podrán disfrutarlos.
Ángel A. Giménez | Madrid
El agosto más atípico políticamente hablando ha alterado los típicos planes de vacaciones de los líderes de los partidos, y no tanto porque se reduzcan de modo considerable sus días de descanso, sino porque no saben cuándo podrán tenerlos si es que los tienen.
Es sabido que el presidente en funciones y candidato por encargo del rey a intentar formar gobierno, Mariano Rajoy, se reunirá el martes y el miércoles próximos con los jefes del PSOE y de Ciudadanos, Pedro Sánchez y Albert Rivera, respectivamente. No se sabe si habrá más reuniones. Nadie sabe tampoco si habrá investidura, y por tanto cuándo se celebrará si finalmente se celebra.
Como el agosto de 2016 se vislumbra como el mes de la incertidumbre, Rajoy, Sánchez y Rivera han anulado sus vacaciones a la espera de acontecimientos, y por extensión, los cuadros altos y medios de las fuerzas políticas. Las instrucciones del Gobierno y de los partidos son claras: nada de irse fuera de España y nada de dejar el teléfono apagado.
Fuentes del Ejecutivo han precisado que, dadas las circunstancias, los ministros no pueden desconectar, y Rajoy el primero. De hecho, está previsto que se celebren consejos de ministros todos los viernes, salvo, quizá, el 12 de agosto, víspera del puente festivo de mediados de mes. Uno de los miembros del Gobierno más atento a la evolución de los hechos será el de Sanidad, Alfonso Alonso, ya que es también el presidente del PP vasco y el adelanto electoral anunciado el viernes por el lendakari, Íñigo Urkullu, le obliga a tomar pronto la decisión sobre su candidatura en las elecciones autonómicas.
Sánchez, quien en julio ha disfrutado de ocasionales periodos de descanso en Mojácar (Almería), en el Festival de Benicássim (icono de los festivales pop del verano) y en la aldea riojana de Aldeanueva de Cameros, atravesará agosto en su mesa de trabajo, de reunión en reunión y de papel en papel, pues ha dejado claro que acudirá a cuantas reuniones le convoque Rajoy. Su idea es ir y hablar, pero no negociar y ni mucho menos pactar, algo parecido a lo que por ahora Rivera ha anunciado que hará. Tanto el líder del PSOE como el de Ciudadanos intercalarán escapadas a Mojácar y a Barcelona, respectivamente. El primero para estar unos días con su mujer y sus hijas; el segundo para pasar más tiempo con su pareja y su hija. El líder del PP, por su parte, decidirá sobre la marcha cuándo y cuántos días podrá (si puede) viajar a Pontevedra para acompañar a su mujer y dedicar las primeras horas de la mañana a caminar. El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, mantendrá las alertas encendidas en la sede de la calle Princesa y en su despacho del Congreso, así que su plan estival quedará reducido a efímeras escapadas.