La tensión entre Iglesias y Sánchez aleja la idea de un pacto de izquierdas
La relación entre ambos líderes explotó cuando Podemos proyectó el ‘sorpasso’ al PSOE.

Los dos líderes se han distanciado durante este año. J. C. HIDALGO
ander azpiroz | madrid
Resulta casi imposible, o al menos temerario, pactar con alguien en quien no se confía. Eso es precisamente lo que le ocurre a Pedro Sánchez con Pablo Iglesias. Ambos líderes empezaron su relación con buen pie en una cena en junio de 2015 en un hotel madrileño. Y justo los días posteriores se fraguaron los pactos municipales y autonómicos que dieron lugar a gobiernos de izquierda.
Pero la sintonía entre los dos dirigentes fue un espejismo. A medida que se acercaron las generales del 20 de diciembre, la distancia entre los secretarios generales se fue agigantando. La animadversión que se profesan ambos líderes es palpable.
En las filas socialistas nunca gustó que se les metiese en el saco de la ‘casta’ junto al PP. Pero las diferencias se hicieron abismales cuando Podemos, una vez fagocitado el electorado de Izquierda Unida, puso en su punto de mira al del PSOE. El objetivo de la formación de Iglesias era ‘robar’ el número suficiente de electores socialistas como para erigirse en la primera fuerza de la izquierda. Y en ese escenario, el PSOE se vería entre la espada y la pared: apoyar un Gobierno del PP o a uno encabezado por Iglesias.
Las ‘jugarretas’ de Iglesias a Sánchez durante estos meses han sido innumerables. El secretario general de Podemos propinó el último golpe el pasado jueves al anunciar que ambos ya han acordado sentarse a dialogar una vez fracase Rajoy. A Sánchez se le vio después con cara de pocos amigos y el PSOE emitió un comunicado para desmentir las palabras de Iglesias.
Las mayores afrentas se produjeron la legislatura pasada. Iglesias logró acabar con la paciencia de Sánchez. Primero anunció su oferta de coalición sin anunciársela antes a Sánchez. Enterarse de la propuesta por Felipe VI sentó muy mal al líder socialista. «Entré en la Zarzuela sin Gobierno y parece que ya tengo todos los ministros nombrados», ironizó entonces.
Otro factor determinante ha sido la insistencia de Iglesias en sembrar dudas sobre el liderazgo de Sánchez. Lo ha hecho, por ejemplo, con su buena sintonía con Eduardo Madina, rival de Sánchez en su camino a la Secretaría General. También ha utilizado como ariete a Susana Díaz, pese a que la andaluza se presenta como una de las mayores críticas con Podemos. Aparte, Iglesias se descolgó con unas declaraciones que levantaron ampollas en Ferraz. «Si el señor Pedro Sánchez no manda, hablaré con el Comité Federal del PSOE, con la señora Susana Díaz o con el señor García-Page». Otro golpe directo al secretario general fue el de definir a José Luis Rodríguez Zapatero como el mejor presidente de la historia, ya que es conocido que las relaciones entre el expresidente y Sánchez no son especialmente fluidas.