PERFIL SUSANA DÍAZ
Las dudas de la baronesa del sur, ir a Madrid o seguir en Sevilla

cecilia cuerdo | sevilla
La cultura de partido y el poder institucional frente a la inexperiencia de un líder en solitario. Ese es el mensaje que los socialistas andaluces, con Susana Díaz a la cabeza, quieren lanzar en el comité federal de hoy, donde la presidenta de la Junta de Andalucía confía en hacer una exhibición de músculo orgánico que ponga fin a la crisis más grave en su historia del PSOE. Pero ella sigue sin pronunciarse con claridad acerca de sus intenciones para hacerse con el liderazgo del partido. Nadie las conoce con exactitud, salvo ella, y quizá su alter ego en la sombra, Máximo Díaz Cano. Medita, afirman en sus aledaños, compaginar el liderazgo del PSOE con la presidencia en Andalucía.
La líder del PSOE andaluz, con el respaldo del resto de federaciones críticas, cree que podrá superar la mayoría requerida para tumbar la propuesta de Pedro Sánchez de primarias y congreso exprés. Espera que la actitud del líder atrincherado en la sede de Ferraz y el desprecio demostrado al partido haya dejado claro que solo lucha por sus intereses. Esa es justamente la razón de fondo del desencuentro que se inició poco después de que Sánchez asumiera la dirección socialista.
Entonces se criticaba la tutela de la federación que aupó a un desconocido al puente de mando de los socialistas. Él se empeñó rápido en deshacerse de esa guía, y todos constataron que al secretario general le gustaba volar solo. Un defecto imperdonable para Susana Díaz, acostumbrada a que no se moviera un papel sin que ella se enterase. Es su cultura de partido. Además, llovía sobre mojado después de los desencuentros que tuvo entre Andalucía y Ferraz con Griñán y Pérez Rubalcaba.
La guerra fría entre la andaluza y el madrileño comenzó poco después del congreso extraordinario. Empezó a no gustar su estilo, y tampoco su forma de gestionar, especialmente con la resolución de la crisis del PSOE de Madrid.
Sus planes, dicen en su entorno, pasan por compaginar partido e institución, sería la mejor plataforma para que se la visualizara como jefa de la oposición al carecer de escaño en Las Cortes. Los suyos dicen que estatutariamente podría compaginar ambos puestos, otra cosa sería la dedicación a cada ámbito.
Desde esa atalaya gestionaría la sucesión en Andalucía, donde ahora mismo no hay un recambio claro, de ahí sus dudas.