Diario de León

Rajoy no pone condiciones a su investidura, en contra de su partido

Cree que repetir elecciones sería un disparate a pesar de que en su partido apuestan por esa vía.

El presidente del Gobierno en funciones, Rajoy, participó ayer en un acto en Málaga. JORGE ZAPATA

El presidente del Gobierno en funciones, Rajoy, participó ayer en un acto en Málaga. JORGE ZAPATA

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c. c. / r. g. | málaga / madrid

A pesar de todo lo dicho por cualificados dirigentes del PP, Mariano Rajoy no condiciona su investidura a que los socialistas se comprometan a cumplir una serie de exigencias. «Yo no voy a pedir ninguna condición» al presidente de la gestora del PSOE; sólo, precisó el líder del PP, habría que «pactar siete u ocho grandes asuntos».

El presidente del Gobierno en funciones se declaró sorprendido por las informaciones sobre las condiciones que pondría el PP para que él aceptara ser de nuevo candidato a la investidura. «He leído mucho y veo que se especula mucho» sobre ese asunto, pero no hay nada de nada, aseguró Rajoy antes de participar en un congreso de abogados en la localidad malagueña de Torremolinos. Señaló que sus únicas intenciones son hablar «cuanto antes» con el líder de la dirección provisional del PSOE, Javier Fernández, para decirle es que «se necesita un gobierno en España rápidamente». Eso es «lo único» que tiene en mente, «no se trata de poner exigencias unos a otros».

Rajoy desbarató así el planteamiento defendido por dirigentes del PP para supeditar la investidura a que los socialistas, además de abstenerse en la votación, garantizaran la estabilidad de la legislatura con una serie de compromisos. La secretaria general del partido, Dolores de Cospedal, fue la primera en abrir el fuego el pasado martes cuando dijo que aceptar una abstención del PSOE sin más es «como si te invitan a una boda el día anterior. Pues no vas». Poco después, el portavoz popular en el Congreso, Rafael Hernando, exigió a los socialistas que su postura en la investidura no sea «solo estratégica» para que el Gobierno «dure un día». Se necesita, añadió, «un compromiso para dar estabilidad a la legislatura».

El líder del PP no tuvo en cuenta estos comentarios y reclamó «dejar los debates» sobre las condiciones para gobernar porque ya ha habido «suficientes». Ahora, subrayó, «lo urgente es formar Gobierno y luego ya hablaremos de los presupuestos y todo lo demás». Rajoy no comparte, al menos en público, la inquietud de su partido por los problemas de estabilidad que tendría un gobierno en minoría presidido por él si el PSOE facilita la investidura con una abstención. Sólo ve necesario entenderse con los socialistas en «siete u ocho grandes asuntos», una vez descartada su opción preferida de la gran coalición.

Los pactos

El presidente en funciones no detalló estos acuerdos, pero durante el debate de investidura del 31 de agosto ofreció al partido que entonces lideraba Pedro Sánchez cinco pactos de estado y tres sectoriales: un acuerdo para garantizar la sostenibilidad de las prestaciones públicas, desde las pensiones, mediante la renovación del pacto de Toledo, a la sanidad y la educación; la reforma de la financiación autonómica; un pacto sobre la unidad de España ante el desafío independentista en Cataluña; otro acuerdo antiterrorista por el avance de la amenaza yihadista; y de regeneración democrática para recuperar el prestigio de las instituciones públicas. Además, consideró necesario el consenso con el principal partido de la oposición en política exterior, de defensa y sobre la Unión Europea.

Rajoy no incluyó entonces, y tampoco lo hace ahora, el compromiso opositor sobre los presupuestos, un capítulo en el que el PP hace mucho énfasis. El líder popular no ve un gran problema con la aprobación de las cuentas porque con una abstención de los socialistas sería suficiente para que las cuentas del Estado pasen el trámite parlamentario porque confía en cerrar un acuerdo con Ciudadanos y alguna fuerza nacionalista, que aunque no alcanzaría la mayoría absoluta tendría mayor número de votos a favor que en contra.

El candidato del PP ve bastante factible el entendimiento con el socialista Fernández, con el que quiere hablar con «absoluta franqueza». Sólo reclamó un poco de prisa porque si bien aún hay tiempo, tampoco «demasiado» antes de la fecha marcada en rojo del 31 de octubre, en la que si no hay investidura el rey convocaría elecciones en diciembre. Todo apunta a que el calendario se va estrechar para que el debate de investidura se celebre en la última semana de octubre, y cualquier demora, por pequeña que sea, puede poner en riesgo todas las previsiones.

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