La tensión en Podemos se aviva por la línea a seguir del partido
El Consejo Ciudadano de Podemos del sábado, lejos de limar diferencias entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, las avivó. Los números uno y dos del partido se enzarzaron ayer en una nueva polémica, esta vez a propósito de tibiezas y disfraces. Errejón negó que su posición política sea «tibia» como le endosó Iglesias. «Tibieza es limitarse a protestar». No hace falta poner nombre al destinatario del dardo.
También negó que Podemos se haya disfrazado, no lo ha hecho «nunca», y qué mejor «prueba», subrayó, que «nunca ha bajado el hostigamiento y las zancadillas de los poderosos». Un cruce de réplicas que nace del Consejo Ciudadanos y de la intervención el domingo por la noche de Iglesias en un programa de televisión en el que señaló que su tono «directo e incendiario» contrasta con el «prudente y tibio» de Errejón. En el órgano directivo de Podemos, el secretario general lamentó que su partido se haya «disfrazado» en alguna ocasión para contemporizar el mensaje.
Pero más allá de las andanadas semánticas, lo que queda al descubierto es una escalada de la confrontación entre los dos máximos dirigentes de Podemos, que tiene su reflejo en la organización con seguidores de uno y otro. Una disputa que se dilucidará en la Asamblea Ciudadana que celebrará el partido en los primeros meses de 2017.
Hasta entonces, ambos intentaron echar arena sobre unas brasas que se avivan casi todas las semanas. El secretario general asegura que su relación con el secretario político se ha estrechado en los últimos meses. «Seguimos respetándonos muchísimo y teniéndonos cariño», dice Iglesias. Errejón asimismo buscó descafeinar el asunto porque lo relevante es «el debate de qué le decimos a los españoles que confiaron en nosotros y ahora han perdido certezas o a los que no confiaron». Esa, añadió, es la clave, «no estar psicoanalizándonos».