CONFESIONES
«Lo mío es la agricultura, lo de cura es una afición»
—Un lugar.
—Estando con gente. Me gustar tanto ir un rato al bar como estar en una celebración con sentido. Las manifestaciones del papa y todo eso no porque está manejado por el Opus Dei o los Kikos.
—Un libro.
—(Se vuelve y coge uno de la estantería) Hay muchos libros, pero este es fundamental: Jesús, de José Antonio Pagola. Todas las semanas miro a Pagola para preparar la homilía.
—Un personaje del evangelio que no sea Jesús.
—Zaqueo, un personaje casi de chiste. Lo tengo para este domingo. Zaqueo era un hombre publicano (los malos oficiales) y rico. Quería ver a Jesús, pero no se atrevía y como era pequeño de estatura se subió a una higuera. Jesús le descubrió y le dijo: Baja que hoy quiero ir a tu casa. Cuando termina el encuentro le dice: La mitad de lo que ten?go se lo voy a dar a las personas que no tienen. Es una conversión auténtica, un cambio representativo del que tenemos que hacer todos porque todos hacemos cosas mal. Este oficialmente era un pecador, cobraba los impuestos para los romanos y a veces cobraban más de lo que correspondía.
—Abusaban...
—Claro, sin no abusar es muy difícil llegar a ser rico.
—Algún político que merezca la pena.
—No hay ninguno completo. Hay que ser muy honrados y hay gente que se esfuerza. Pero tal y como están las cosas es muy difícil que haya alguien capaz de cambiar esto.
—Un consejo a Matías Llorente.
—Yo no le tengo que dar ningún consejo. No, no, no...Bastante hago con intentar ser yo mejor, aunque no lo consiga.
—La comida favorita.
—Hoy unas alubias, otros días un cocido. Hoy tenían una tapa de garbanzos con boletus en Los Olmos, que están deliciosos.
—Una iglesia que le guste especialmente en la comarca.
—Es muy bonita la de Valdesaz, que es monumento nacional. Se ha gastado mucho en el tejado. En Valencia se restauró el retablo y muy bien restaurada en el exterior y el interior es la de Fáfilas. El portal es tal como los antiguos y bien hecho.
—Lo más bonito que le han dicho como cura.
—Me han querido mucho y me siguen diciendo: «Ahí va el cura de Cabreros». Me conocen de las movilizaciones y de la fiesta campesina muchos que no conozco.
—Le admiran.
—No creo que lo merezca. He estado con ellos porque mi mundo es la agricultura, lo de cura es afición, una afición muy bonita de la que no reniego. Mi padre esperaba en casa para entresacar la remolacha a que fuera yo del seminario por el 10 o 14 de junio. Pero para una hectárea nos tirábamos dos meses, mi padre, mi madre, mi hermana y yo. Y también ayudé a alguno.