El independentismo protesta contra la «justicia española»
Las organizaciones civiles amenazan con la movilización «permanente».

Artur Mas y Carme Forcadell, durante la manifestación de ayer en Barcelona. TONI ALBIR
cristian reino | barcelona
El agotamiento en el movimiento independentista ya fue palpable en la Diada de hace dos meses, en la que las cifras de asistencia fueron sensiblemente inferiores a las de años anteriores. Sin embargo, el soberanismo siempre está preparado para exhibir músculo y para reunir a decenas de miles de personas en un acto reivindicativo. En esta ocasión fueron unas 80.000, según la estimación de la Guardia Urbana, lejos de las 800.000 del último 11-S, las que se manifestaron ayer en Barcelona en «defensa de la democracia», para protestar contra la «judicialización del proceso» independentista y denunciar los «ataques de la justicia española» que, a juicio del secesionismo, promueve el Estado español contra los cargos del soberanismo.
El secesionismo catalán tiene sus «mártires» en el expresidente Artur Mas, las exconsejeras Joana Ortega e Irene Rigau, y el exconsejero y ahora diputado, Francesc Homs, a punto de ser juzgados por la consulta del 9-N de 2014, y la presidenta del Parlamento, Carme Forcadell, imputada por desobedecer al Tribunal Constitucional. Todos ellos acudieron ayer en primera fila a la manifestación.
Organizada por las plataformas de la sociedad civil, ANC, Ómnium Cultural y la AMI que fueron las impulsoras de las grandes movilizaciones del independentismo de los últimos cinco años, la marcha contó con la presencia de la plana mayor de las fuerzas nacionalistas catalanas, además de los investigados. El presidente Carles Puigdemont no estuvo en Barcelona, pero respaldó la manifestación desde su localidad de origen, Amer, en Gerona, donde fue nombrado hijo adoptivo.
El independentismo volvió a mostrarse como una piña (hubo dirigentes del PDECat, Esquerra y la CUP), escenificó su enorme capacidad de movilización y lanzó un mensaje muy directo al Gobierno central: el acoso judicial no impedirá ni la celebración del referéndum ni detendrá el proceso independentista. «Nos dejaremos la piel al servicio de la libertad, del progreso y del bienestar del país, obedeciendo el mandato del pueblo de Cataluña», afirmó solemne Mas. «En cada rincón de Cataluña donde hay un demócrata, hemos levantado hoy de manera clara la voz para defender nuestras instituciones», completó Carles Puigdemont.
Con una diferencia respecto a las movilizaciones que se han registrado hasta la fecha, el independentismo está dispuesto a la desobediencia, afirma que no tiene miedo a los tribunales y hasta está dispuesto a tomar las plazas el tiempo que haga falta. Lo expresaron los responsables de la ANC y Ómnium. «Esto ya no va de manifestarnos el 11 de septiembre, esto ya no consiste en salir a la calle en días históricos. Comienza la hora de la movilización permanente», aseguró Jordi Cuixart, de Ómnium.