Diario de León

animación extra

El juego de la silla y las prisas de Pastor

El rey tuvo que frenar a la presidenta del Congreso cuando cerraba la sesión sin que se hubiese declarado abierta la legislatura.

Aspecto que presentaba ayer el Congreso. J. J. GUILLÉN

Aspecto que presentaba ayer el Congreso. J. J. GUILLÉN

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ander azpiroz | madrid

El fin del bipartidismo ha traído aparejado una inyección de animación extra al Congreso. La regla es clara, cuantos más actores figuran en la escena, mayores son las posibilidades de espectáculo.

La sesión de apertura de la legislatura duró apenas hora y media pero dejó tras de sí curiosos detalles. El acto comenzó ya inusualmente ajetreado de la mano de Unidos Podemos. Los de Pablo Iglesias ya han demostrado en el pasado que les va la marcha y en esta ocasión no iba a ser menos. A las primeras de cambio, el líder de Podemos entró en ebullición al comprobar que parte de los escaños de su grupo estaban ocupados por senadores, nada menos, que del PP. Enfados o no, es lo que tienen las sesiones mixtas, y es que al margen del mínimo respeto de no ‘okupar’ el escaño del presidente del Gobierno o de un líder de la oposición cada uno se sienta donde quiere.

Esta es una lección que al menos Francesc Homs tiene bien aprendida. El portavoz de la antigua Convergència, que tiene su escaño en el gallinero como miembro del grupo mixto, se dio prisa en llegar para elegir asiento en las primeras filas, bien a la vista para que todo el mundo le observara mantener los brazos cruzados cuando PP, PSOE o Ciudadanos ovacionaban al jefe del Estado. Sea como fuere, Iglesias se tomó como una provocación el ver a buena parte de los suyos relegados a las últimas filas, y encima por el PP.

Ya entrados en faena el discurso del jefe del Estado discurrió según el guión previsto. Ovaciones sin fin de todos los grupos con la excepción consabida de Unidos Podemos, PNV y la antigua Convergència. Doña Leonor y doña Sofía, de 11 y 9 años, escucharon y aplaudieron a su padre como el que más.

Pero para sorpresas, la de la presidenta del Congreso, a la que Felipe VI tuvo que frenar cuando ya levantaba la sesión. «Un momento», le debió decir al oído a Ana Pastor, faltaba declarar «abierta la duodécima legislatura». Frase que pronunció el rey a continuación. Con lo que ha costado abrir las Cortes, Pastor casi manda a todos a casa con ellas aún cerradas.

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