Interior revisará los protocolos de seguridad del rey y del Gobierno
m. sáiz-pardo | madrid
¿Existieron graves fallos de seguridad durante la proclamación de Felipe VI el 19 de junio de 2014 y en otros actos oficiales a los que asistieron la Familia Real y las más altas instituciones del Estado? Una serie de vídeos colgados en Internet por un aficionado a los juegos de guerra, Santiago Sánchez Ramírez (que esta semana ha sido juzgado en la Audiencia Nacional por tenencia de armas y que se enfrenta a nueve años de cárcel) han puesto en entredicho los dispositivos de protección del jefe del Estado y del Gobierno.
Los vídeos, en los que se graba con una mira de francotirador a los posibles objetivos, son reales y, en ellos, según los informes policiales y la propia Fiscalía se simuló un rifle o, incluso, se portó armamento verdadero (inutilizado o no).
La versión oficial de la Dirección General de la Policía es que, efectivamente el falso francotirador, que asegura que hizo esas grabaciones para alertar de los fallos de seguridad, estuvo en puntos privilegiados (ventanas de habitaciones de hoteles) durante la ceremonia de proclamación, en los actos de la Fiesta Nacional de 2012, 2013 y 2014, o en el día de las Fuerzas Armadas de 2014. Pero que Ramírez, según la policía, nunca portó un arma real o simulada y sólo se dedicó a hacer grabaciones como cualquier ciudadano con una cámara. Básicamente, el Ministerio del Interior sostuvo ayer que Sánchez es un fanfarrón y que todo es un montaje o un ‘fake’ de los tantos que circulan por las redes.
Sin embargo, los informes de la policía colisionan con la versión oficial. Los atestados enviados a la Audiencia Nacional, donde Sánchez llegó a estar acusado de provocación al homicidio del rey y enaltecimiento del terrorismo, son mucho más alarmantes.
Según la Fiscalía, en los diversos vídeos que colgó sobre sus atentados imaginarios llegó a manejar hasta cinco rifles y tres pistolas reales.