La CUP avisa que no teme adelantar las elecciones
Los anticapitalistas están dispuestos a tumbar los presupuestos.
La diputada de la CUP, Anna Gabriel. ANDREU DALMAU
ander azpiroz | madrid
La CUP recuperó ayer sus esencias y advirtió con poner en peligro el futuro de la legislatura catalana, que en teoría debería finalizar en septiembre de 2017 con la celebración de un referéndum sobre la independencia. Cuando el Gobierno catalán daba casi por hecho que los anticapitalistas darían su apoyo a los presupuestos, la diputada Anna Gabriel retomó su posición más firme, exigió al Ejecutivo autonómico que se deje de chantajes y le avisó que su formación no teme un adelanto electoral.
La aprobación de los presupuestos se ha convertido en la penúltima prueba de fuego para Carles Puigdemont. La Generalitat presentará el martes que viene las cuentas para 2017. En principio, la CUP permitirá su tramitación parlamentaria y no presentará una enmienda a la totalidad, como hizo en el mes de junio, lo que llevó al presidente de la Generalitat a someterse a una moción de confianza. Los anticapitalistas no bloquearán el debate de presupuestos, pero no aseguran su visto bueno definitivo en el pleno previsto para febrero. Si no avalan las cuentas que está elaborando Oriol Junqueras, Puigdemont les ha amenazado con convocar elecciones anticipadas y acabar la legislatura de manera repentina, sin poder celebrar el referéndum anunciado para la segunda quincena de septiembre.
Gabriel, sin embargo, vuelve a situar la pelota en el tejado del Palau de la Generalitat, con el aviso para navegantes de que la izquierda radical independentista no aceptará chantajes. «La amenaza no es a la CUP, sino a la ciudadanía que quiere un referéndum y que no quiere que se use como moneda de cambio», afirmó. Los anticapitalistas, que en la negociación para la investidura del presidente de la Generalitat ya demostraron que no ceden hasta conseguir su objetivo -en este caso la cabeza de Artur Mas-, recordaron al Gobierno autonómico que lo que les guía es la «coherencia» con lo que son y con sus principios y que no les da miedo ir a elecciones, a pesar de que ello pueda suponer una merma en su representación parlamentaria, tal y como apuntan buena parte de las encuestas publicadas en los últimos meses.
Para evitarlo, los asamblearios exigen que los presupuestos incluyan una partida específica para el referéndum, extremo al que el Gobierno catalán ya se ha comprometido, aunque aún está por ver qué fórmula utilizará para que el PP y Ciudadanos no puedan impugnar al Constitucional el presupuesto entero.