Incertidumbre sobre cuánto puede durar esta legislatura
Después de «reforma», «consenso» y «diálogo» fueron las palabras más pronunciadas con motivo del 38º aniversario de la Constitución. La mayoría de los dirigentes políticos hizo uso de estos dos términos para referirse, primero, a una revisión de la Carta Magna que necesita del concurso de todos. Después, para valorar una legislatura sin mayorías en la que el Gobierno, tras apenas mes y medio de andadura, ha tenido que enfrentarse de primeras al reto de cerrar un acuerdo sobre el techo de gasto, mientras que en el horizonte asoma ya una tortuosa negociación de los Presupuestos Generales del Estado.
Quien con más ahínco llamó al entendimiento entre partidos fue el presidente del Gobierno. Mariano Rajoy, que ya ha sufrido en sus carnes varias derrotas en el Congreso, reconoció la dureza de las negociaciones que ha mantenido hasta el momento con PSOE y Ciudadanos. «Esto ha sido pesado», confesó.
El jefe del Ejecutivo, incluso, evitó pronosticar cuánto se prolongará su mandato, aunque añadió que trabajará para que dure los cuatro años. Rajoy insistió en que su voluntad y la del PP es alcanzar grandes acuerdos en materia de educación, pensiones, financiación autonómica y violencia de género. Para lograrlos, apeló al espíritu de la Transición y la responsabilidad con los españoles y los socios europeos, y como ejemplo puso el «buen mensaje» que se ha lanzado con el pacto sobre el techo de gasto.
«Centralidad» socialista
Javier Fernández acudió al acto de la Constitución en calidad de máximo responsable de los socialistas. Rajoy y el también presidente asturiano se saludaron cordialmente y se despidieron de la misma forma, pero los gestos de uno y otro no permitieron entrever más allá.
La mano tendida del jefe del Ejecutivo fue estrechada a medias por el presidente de la gestora del PSOE. En la línea de la estrategia puesta en práctica por los socialistas, Fernández hizo bandera de lo que Susana Díaz ya ha bautizado como «oposición útil». El resultado de esta política, destacó el presidente de la gestora, es que se ha podido acordar con el PP una subida del Salario Mínimo Interprofesional y pactar los objetivos de déficit, mientras que por el lado contrario se han reunido los apoyos de toda la izquierda para la derogación de la ‘Ley Mordaza’ o la paralización de la ley de Educación. Al atribuirse estas victorias Fernández trató de marcar distancias con Podemos, al que acusó de haber «desertado de sus responsabilidades institucionales».
El representante de los socialistas se comprometió a, desde una posición de «centralidad», hablar con todos. Eso sí atribuyó a «teorías conspiratorias» las acusaciones de que el PSOE haya llegado a un pacto de legislatura con el PP. Y para desmarcarse de cualquier sospecha de connivencia con los populares se mantuvo firme en que, a día de hoy, la posibilidad de que los suyos apoyen los Presupuestos es «un imposible medieval». Así, las opciones del PP vuelven a pasar por el PNV.