Diario de León

Rajoy critica a la oposición por el continuado intento de acabar con su obra legislativa

El presidente del Gobierno considera pobre que el PSOE centre su labor parlamentaria en derogar la ‘ley mordaza’ y la reforma laboral.

El presidente, Mariano Rajoy, durante su intervención en la sesión de control al Gobierno. PACO CAMPOS

El presidente, Mariano Rajoy, durante su intervención en la sesión de control al Gobierno. PACO CAMPOS

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m. eugenia alonso | madrid

En vista de que cada martes el Congreso aplica la piqueta sobre la obra legislativa del anterior Gobierno de Mariano Rajoy, el jefe del Ejecutivo salió ayer en defensa de legado reformista y se opuso en el Congreso a derogar dos de sus normas más discutidas, la ‘ley mordaza’ y la reforma laboral, aprobadas ambas por el PP cuando gozaba de mayoría absoluta y que la oposición trata ahora de revocar. «Derogar todas las normas, muchas de las cuales tienen efectos positivos, no es la mejor manera de construir ni hacer una aportación al interés general», excusó el presidente del Gobierno.

Rajoy volvió al hemiciclo apenas doce horas después de que el PSOE se apuntase una victoria simbólica al lograr sacar adelante en la Cámara baja su proposición no de ley para tumbar la reforma laboral, una de las obras legales de la anterior legislatura de la que Rajoy se siente más orgulloso. Ayer, nada más comenzar la sesión de control al Gobierno, los socialistas amenazaron con anotarse otro tanto con la ley de seguridad ciudadana, bautizada por sus detractores como ‘ley mordaza’. Su portavoz parlamentario, Antonio Hernando, afeó a Rajoy algunos casos de sanciones, a su juicio exageradas, que evidencian que es una norma «cargada de enorme ideología represiva» y «crea una grave inseguridad jurídica». Hernando advirtió al presidente de que tiene plazo para reformar esa ley pero no dijo cuánto, solo señaló que el límite temporal será hasta que los socialistas «empecemos a tramitar la nueva propuesta de ley» porque «si usted no quita la mordaza, -espetó- la quitamos nosotros».

El ultimátum irritó a Rajoy que acusó a los socialistas de «sobreactuar» con este asunto y «alejarse de la moderación». La ‘ley mordaza’, que contempla sanciones de hasta 600.000 euros por manifestarse sin autorización, es para el líder del PP un instrumento equilibrado que hasta el momento no ha provocado ningún rechazo social. Prueba de ello es que, según explicó, nadie le ha preguntado por ella en la calle. «Mucha gente me habla del paro y de otros problemas, pero ni una sola persona me ha dicho ni una sola palabra de la ley de seguridad ciudadana», dijo.

El presidente insistió en que su Gobierno es y será «respetuoso con las decisiones de esta Cámara», al tiempo que mostró su deseo de que ese sentimiento sea recíproco y que la oposición sea también «respetuosa» con las decisiones que adopte su Gabinete porque en ello se basa «el principio de la separación de poderes». Pero en cuanto a los planes de los socialistas, el presidente se mostró desinteresado: «Ustedes sabrán lo que les conviene hacer».

Una «broma»

En su defensa firme de la ‘ley mordaza’, Rajoy minimizó las críticas y negó con rotundidad que en España exista un problema de recorte de la libertad de expresión o del derecho a la manifestación. «No se lo cree nadie, es una broma», aseguró y tiró de datos para respaldar su afirmación. Según explicó, sólo el 0,02 % del total de denuncias que se han producido al calor de esta ley pertenecen a manifestaciones no autorizadas. «La mayoría son por delitos de drogas y tenencia de armas y explosivos», alegó el presidente del Ejecutivo desde su escaño.

«Esta ley no la dictaron los mercados ni Bruselas, la hicieron ustedes solitos», le insistió Hernando, que atribuyó la ‘ley mordaza’ al simple deseo del Gobierno popular de reducir la capacidad de manifestación de los ciudadanos. El socialista justificó la posición de su partido con algunos ejemplos de las consecuencias de dicha norma, como el hecho de que en seis meses se hayan abierto 6.000 procedimientos por falta de respeto a las fuerzas de seguridad o una multa de 800 euros por hacer una foto a un coche de la policía.

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