El PP de Rajoy despide sin estridencias a Aznar
Los populares no quieren poner en peligro la imagen de paz interna.

José María Aznar. EMILIO NARANJO
nuria vega | madrid
Cuando el martes Mariano Rajoy colgó el teléfono desde Nueva York lo mismo podrían haberle comunicado que José María Aznar estaba encantado con su política exterior como que abandonaba la presidencia de honor del PP. Pese a que al otro lado del hilo telefónico el exjefe del Ejecutivo confirmaba su renuncia, los asesores de La Moncloa percibieron al presidente con la misma «tranquilidad» que de costumbre. Su actitud, sin embargo, ha sido traducida en el partido como un mandato expreso a mantener la calma y esquivar la confrontación. «Dos no se pelean -recuerdan los populares- si uno no quiere». Y Rajoy no quiere.
En el encabezado de la carta que el expresidente publicó en su página web, «querido Mariano», y en el cierre, «feliz Navidad», ha querido ver el Gobierno la prueba de la «cordialidad» con la que Aznar, aun sin dejar la militancia, abandona el proyecto político de su sucesor. Y en las líneas intermedias los populares encuentran un argumento para no llevarse las manos públicamente a la cabeza: su antiguo líder se va porque ningún patrono de su fundación, Faes, sustenta cargo alguno en un partido político.
No es que ignoren que hacía tiempo que quien les llevó por primera vez a La Moncloa no comulgaba con el modo de hacer del nuevo PP, y menos aún con Rajoy. Son conscientes de que la razón real de la dimisión tiene más que ver con las «otras consideraciones» que Aznar quiso reservarse en su misiva de despedida. Pero entienden que se impone la necesidad de no dejarse llevar por las entrañas y mantener el clima de paz interna que a día de hoy creen que les diferencia del resto de formaciones. «Porque razones para replicarle a Aznar, hay», se contienen.
Recién llegado de EE UU, donde mazo en mano había presidido una sesión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Rajoy bromeaba con que no le iba a hacer falta ningún utensilio para poner orden: «El PP está más tranquilo que la ONU». Así lo quiere mantener hasta el congreso.