El futuro de Iglesias y Errejón es toda una incógnita
El secretario general amenaza con dimitir y el número dos no cuestiona su liderazgo.

El número dos de Podemos, Íñigo Errejón. J. P. GANDUL
ander azpiroz | madrid
A medida que se agota el plazo para que las corrientes de Podemos alcancen un acuerdo para acudir unidas a la asamblea de Vistalegre II, crece la incertidumbre acerca del futuro de los dirigentes que salgan derrotados en esta lucha interna.
La principal de las incógnitas gira en torno a la Secretaría General. Mientras que el sector afín a Pablo Iglesias insiste en señalar que su candidato dará un paso al lado en el caso de que la militancia no avale sus tesis, desde el lado ‘errejonista’ se trata de separar el debate de las ideas, en el que están dispuestos a dar la batalla hasta el final, del de los nombres que dirigirán el partido.
La estrategia de Iglesias de ligar su liderazgo a la aprobación de sus propuestas es un arma electoral que la corriente de Íñigo Errejón trata de desactivar sin éxito desde hace semanas. El secretario general se encuentra más discutido que nunca a nivel de organización interna, pero aún mantiene intacta buena parte de su ascendiente sobre las bases. Y éste es un extra que los ‘pablistas’ no están dispuestos a desaprovechar. De hecho, fue uno de los motivos por el que, en contra de los ‘errejonistas’, apostaron por que en Vistalegre II se vote al mismo tiempo los documentos políticos y los cuadros que deberán ponerlos en práctica.
Pablo Echenique volvió a agitar ayer el fantasma de la marcha de Iglesias. Según justificó el secretario de Organización en declaraciones a La Sexta, «lo lógico es que quien vaya a liderar un proyecto político lo haga con su programa». De lo contrario, añadió, Podemos podría caer en los mismos errores de otros partidos. «Tenemos que aprender lo que pasa cuando a un secretario general se le fuerza a llevar una línea que él no defiende. Lo hemos visto en el PSOE», advirtió Echenique.
Desde la corriente del secretario político se ha criticado con insistencia lo que consideran un ultimátum de Iglesias a la militancia. Tania Sánchez incluso llegó a definir esta táctica de «chantaje» a la militancia, una definición que sentó muy mal en las filas ‘pablistas’. Errejón sostuvo ayer que el liderazgo de Iglesias no está en cuestión y que él no tiene ambición por hacerse con las riendas del partido. También llamó a no «sepultar» el debate de los ideas en uno de nombres. «Cada uno puede hacer las declaraciones que quiera, pero yo como portavoz y dirigente de Podemos prefiero poner el foco en lo fundamental, que es en que necesitamos una organización que ensanche, que reparta juego, que se democratice», afirmó a modo de crítica por las continuas advertencias sobre el futuro del secretario general.
El futuro de Iglesias en Podemos no es el único que está en el candelero. De salir derrotada su propuesta política, resultaría poco creíble que Errejón defendiese las del vencedor como portavoz en el Congreso. Aún así, el número dos del partido aseguró ayer que está dispuesto a seguir en ese puesto si así lo deciden sus compañeros de partido.