Diario de León

Rajoy estudia repetir en el PP la figura del coordinador general

Maillo o Alonso encajarían en un puesto creado para que De Cospedal compagine sus cargos.

Mariano Rajoy fue entrevistado ayer en el programa ‘Más de uno’ de Onda Cero. DIEGO CRESPO

Mariano Rajoy fue entrevistado ayer en el programa ‘Más de uno’ de Onda Cero. DIEGO CRESPO

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nuria vega | madrid

La gestión de María Dolores de Cospedal como secretaria general del PP ha sido cuestionada casi tantas veces como el liderazgo de Mariano Rajoy. Y, sin embargo, desde 2008 el presidente ha mantenido intacta la confianza en su número dos. Si ahora cuenta o no con ella para conformar el nuevo organigrama del partido es algo que sólo se resolverá en el XVIII Congreso Nacional del 10, 11 y 12 de febrero. Es más, se malician los populares que no será hasta entonces cuando el jefe del Ejecutivo adopte la decisión. Aun así, hay quien ayer dedujo de sus palabras que está abierto a estudiar fórmulas que permitan a Cospedal compaginar sus múltiples responsabilidades en la formación y en el Gobierno.

Existe una figura que el PP ya ensayó en el pasado y que permitiría a Rajoy no reemplazar a nadie y renovar la cúpula de los populares «por adición», como apuntan fuentes del partido. «No es la primera vez que hubo un coordinador general en el PP, por lo tanto puede haber una segunda vez o no -dejó en el aire el presidente en una entrevista en Onda Cero-; ya veremos, habrá que escuchar a todo el mundo».

Fue José María Aznar quien ideó en 1996 el cargo de coordinador general del PP. El entonces secretario general, Francisco Álvarez Cascos, acababa de ser nombrado vicepresidente del Gobierno, y Ángel Acebes se convertía así en el administrador del día a día del partido. Este puesto, en la práctica, libera de carga de trabajo al número dos y permite solventar uno de los problemas que padeció la formación en la pasada legislatura tras la llegada de Rajoy a La Moncloa, el vacío de poder en la sede nacional de Génova.

Cuando el PP ganó las elecciones generales de 2011, Cospedal repartía ya su tiempo entre Madrid y Toledo como presidenta de Castilla-La Mancha, y su ausencia en la sala de mandos del partido motivó el principal reproche de las organizaciones territoriales. A día de hoy, sigue ejerciendo como líder autonómica de los populares, secretaria general, diputada nacional y ministra de Defensa. Un «pluriempleo» que genera malestar en las filas de la formación.

El presidente del PP andaluz ha sido el más explícito en su crítica. Juan Manuel Moreno, partidario de endurecer las incompatibilidades, apostó el pasado 16 de enero por que no se acumulen cargos para que el partido «tenga una voz propia y diferenciada de la del Gobierno». Y algunas de las enmiendas que los compromisarios de su región han presentado para el debate en el congreso de febrero promueven esta misma filosofía. Pero fuentes populares recuerdan que en una formación tan presidencialista se hará lo que Rajoy estime oportuno. «Eso no lo tengo yo tan claro», rebatía ayer el presidente, dando a entender que tendrá en cuenta otras voces.

Quizá la primera, la de Cospedal. Ella misma se encargaba de desvelar en su toma de posesión como ministra de Defensa el pasado 4 de noviembre que su continuidad en la secretaría general del PP estaba garantizada. «No os vais a librar de mí», bromeó entonces. En su entorno dieron por hecho que no se trataba de un órdago, que su futuro estaba pactado con el jefe del Ejecutivo.

Si así fuera, resta saber hasta dónde llega el acuerdo y si la presión de aquellas voces populares que censuran su ambición, harán mella en Cospedal antes de que llegue el congreso. «Quiere mantener todos sus puestos y tampoco le importaría asumir más funciones», apunta un dirigente que conoce bien a la secretaria general. Fuentes del partido subrayan, además, la importancia que para la ministra puede tener conservar también el liderazgo en Castilla-La Mancha, donde no se conoce relevo posible y donde, además, tendría la opción de volver aspirar a la presidencia del ejecutivo autonómico en 2019.

En todo caso, el futuro inmediato de Cospedal podría quedar resuelto, en público o privado, horas antes de que el 10 de febrero dé cuenta de su informe de gestión en la sesión inaugural del congreso. Para entonces Rajoy debería tener claro su número dos y el equipo que dirigirá el partido. En estos momentos, cuenta en la cúpula del PP con un dirigente que, de facto, hace las funciones de coordinador general, Fernando Martínez-Maillo, el vicesecretario de Organización. Fuentes populares señalan, sin embargo, que de rescatar este puesto, el presidente tendría ahora la oportunidad de compensar a Alfonso Alonso por haber abandonado sin rechistar la política nacional para cumplir con la misión de reorganizar a los populares en el País Vasco y ser oposición.

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