C’s abandona la socialdemocracia para pasar a ser liberal progresista
La formación de Albert Rivera celebra su cuarta Asamblea General con la idea de gobernar.

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, durante su intervención en la IV Asamblea General. ZIPI
m. e. alonso | madrid
Albert Rivera se ha salido con la suya. Ciudadanos ha dado carpetazo a la indefinición ideológica que le ha perseguido desde que saltase a la arena política nacional y es desde ayer una formación liberal progresista. Un nuevo traje con el que quiere disputar el gobierno al PP y al PSOE y con el que ha enterrado definitivamente su acta de bautismo socialdemócrata.
El giro ideológico quedó confirmado ayer en la Asamblea General de Ciudadanos, la cuarta en la historia de la formación y la primera que se celebra en Madrid. La comisión que debatió los nuevos valores tumbó en una votación secreta la enmienda a la totalidad presentada por un sector de la militancia histórica de Cataluña, cuna de Ciudadanos, que pedía recuperar, por un lado, la convivencia de liberalismo y socialdemocracia como fuentes de influencia ideológica y, por otro, su origen como partido que combate el nacionalismo en toda España.
«Voy a defender que el partido se defina como progresista, para ganar a los conservadores, pero también que seamos un partido menos intervencionista que el PSOE. El partido tiene que seguir en el centro, no puede irse ni a la izquierda ni a la derecha», dijo Rivera antes de entrar a abanderar en persona el viraje iniciado por la nave naranja.
El presidente del partido se acreditó como un compromisario más en la comisión y tomó la palabra para defender la supresión del ideario que hace una década redactó Francesc de Carreras. Por parte del sector crítico, agrupados en la candidatura Mejor Unidos, intervinieron el diputado en el Parlamento de Cataluña, Sergio Sanz, y el exportavoz , Jordi Cañas.
«Esperábamos mayor contestación de la militancia», reconocieron desde la dirección. En apenas dos horas ya habían salvado los principales escollos de este cónclave.
La primera jornada del congreso de Ciudadanos se desarrolló según lo previsto, con Rivera y los suyos, pasando el rodillo ante las pocas voces críticas y presumiendo, al mismo tiempo, de «unidad» y del «peso nacional» que han conseguido las «reformas naranjas». Ante los cerca de 600 delegados naranjas, el líder centrista alardeó de la gestión de estos últimos cinco años del partido que, a pesar de que se vio obligado a pedir créditos para las diversas convocatorias electorales se saldó sin deudas y con superávit, lo que le permite actuar «sin tener las manos atadas». Tanto el informe de gestión como el financiero recibieron un respaldo de más del 95%.