Mas espera que el juicio por el 9-N sirva de «acelerador» del proyecto soberanista
El expresidente advierte de que llevará el caso hasta el Tribunal Europeo si es preciso.

Joana Ortega, Artur Mas e Irene Rigau. MARTA PÉREZ
cristian reino | barcelona
Artur Mas, Joana Ortega e Irene Rigau se sientan hoy en el banquillo del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña por organizar la consulta sobre la independencia el 9 de noviembre de 2014, suspendida por el Tribunal Constitucional. Pero lejos de mostrar pesadumbre, el expresidente de la Generalitat y sus exconsejeras se mostraron ayer satisfechos por lo que entienden que será una contribución decisiva para su causa. Mas llegó a verbalizarlo, al afirmar que, segurametne, el juicio servirá de «acelerador» del proyecto soberanista.
En ningún caso, Mas y sus dos exconsejeras irán a prisión, pues el juez instructor descartó imputarles el delito de malversación. La Fiscalía sólo pide entre 9 y 10 años de inhabilitación por los delitos de desobediencia grave y prevaricación y ni el expresidente ni Ortega son ya cargos electos, aunque el líder de Convergencia no haya querido cerrar la puerta a su regreso. Sin embargo, lo que en el fondo se juzga a partir de hoy, hasta el viernes, es el primer intento del Gobierno catalán de celebrar un referéndum sobre la secesión.
La propia dinámica judicial ha querido que la vista se celebre en plena gestación del segundo asalto del Ejecutivo autonómico para organizar, esta vez sí, un plebiscito de verdad, que Carles Puigdemont, sustituto de Mas porque así lo impuso la CUP, pretende para septiembre de este año. Y el independentismo cree que una sucesión de condenas -primero la de Mas, Ortega y Rigau, más tarde la de Homs, y a medio plazo la de Carne Forcadell- tendrá un efecto multiplicador en la base social que apoya su objetivo.
El independentismo quiere además utilizar el juicio para internacionalizar el pleito catalán y para llamar la atención de las cancillerías europeas, que hasta ahora le han sido esquivas. De ahí la insistencia desde el soberanismo de que la causa penal es un juicio político y que a Mas, Ortega y Rigau se les juzga por cumplir un mandato de la ciudadanía y «por defender la democracia». Es más, el dirigente nacionalista anunció que en caso de condena recurrirá hasta las últimas instancias judiciales, incluido el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.