Diario de León

Rajoy y Puigdemont comprueban cara a cara que el acercamiento es inviable

La Moncloa ve poco útil otra reunión en vista del desacuerdo que hubo en la primera.

El expresidente Artur Mas y el exlendakari Juan José Ibarretxe en San Sebastián. JAVIER ETXEZARRETA

El expresidente Artur Mas y el exlendakari Juan José Ibarretxe en San Sebastián. JAVIER ETXEZARRETA

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Gorriarán / Reino | Madrid

Diálogo, sí, pero negociación ninguna. Mariano Rajoy y Carles Puigdemont comprobaron en su encuentro secreto del 11 de enero en la Moncloa que no tienen materia para el pacto. Un desacuerdo que estaba cantado a tenor de las manifestaciones públicas de cada uno, pero ambos lo comprobaron en privado en una cita no desmentida por ambos gobiernos y confirmada en fuentes extraoficiales.

El presidente de la Generalitat insistió ayer pese al fracaso de hace mes y medio en reclamar fecha y hora a Mariano Rajoy para sentarse a abordar una salida al pleito catalán. Pero en la Moncloa, sin descartar que el encuentro de pueda producir, no ven mucho sentido en celebrar una reunión en la que no hay consenso ni para el orden del día. Rajoy insistió ayer en que quiere hablar de 45 de los 46 puntos que planteó el presidente catalán en su primera, y posiblemente única, visita oficial en abril del año pasado. Solo excluye la consulta. Puigdemont quiere conversar sobre todo de uno de los 46 puntos, el de la consulta.

Después de que trascendiese el encuentro discreto con almuerzo incluido, el jefe del Ejecutivo catalán quiso dejar claro, para calmar a sus socios de Esquerra y la CUP, que ni ha negociado ni negocia nada con el Gobierno central. «Las negociaciones con el Estado ni están, ni se las espera», lamentó el presidente de la Generalitat. «De la reunión entre Rajoy y Puigdemont solo nos interesa si hablan del referéndum»», señalaron desde la CUP. De ahí que el presidente de la Generalitat negara por activa y por pasiva que existan algo más que contactos para cortar de raíz cualquier especulación sobre la exploración de otras vías alternativas al referéndum y a la independencia.

Entre las filas soberanistas es ya un clásico el eterno recelo que existe ante una eventual marcha atrás de los exconvergentes, a quienes siempre se ha visto como independentistas de nuevo cuño y que podrían ser más partidarios de volver a los tiempos pujolistas del ‘peix al cove’ (más vale pájaro en mano). Sin embargo, la nueva PDeCAT se mantiene firme en su desafío al Estado y Puigdemont reiteró que no va de farol y que su apuesta es «referéndum o referéndum» es firme y que así lo explica en Barcelona y en Madrid.

Un muro

El presidente catalán dio a entender en sesión de control parlamentario a su Gobierno que en la charla con Rajoy trató de poner el referéndum sobre la mesa, pero se encontró con un muro granítico en la otra parte. «Cuando nosotros decimos que no hay voluntad de dialogar por parte del Gobierno, ya no digo de acordar, lo decimos con conocimiento de causa», afirmó. «No quieren escuchar», señaló como resumen del resultado de su encuentro con Rajoy. El presidente de la Generalitat apuntó además que no se ha desviado de sus compromisos con la hoja de ruta.

El jefe del Ejecutivo central solo dijo, sin decir si se produjo la reunión, que mantuvo «la posición de siempre», la de hablar de «los problemas reales» que afectan a toda la sociedad catalana y no a los intereses de parte de ella.

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