Díaz afirma que «la gente quiere que vuelva el PSOE, pero no el pasado»
La presidenta andaluza se prepara para la presentación de su candidatura a las primarias.
c. c. / n. v. | sevilla / madrid
No era el momento de anunciar su candidatura a liderar el PSOE, pero Susana Díaz aprovechó el acto de conmemoración del Día de Andalucía para preparar el terreno de su batalla con Pedro Sánchez. Ni el lugar elegido para la convocatoria, el Hotel Renacimiento de Sevilla, un clásico en las convenciones del partido, ni el formato, con más de 2.000 militantes llegados desde toda la comunidad, fue casual. En una demostración de fuerza intencionada, la presidenta regional deslizó una advertencia a su contrincante: «Cuando la gente viene a nosotros es porque nos está esperando, y quieren que vuelva el PSOE, pero no que vuelva el pasado».
La baronesa andaluza ya ha resuelto, en privado, que antes de que concluya el mes de marzo pondrá fin a la incertidumbre y anunciará su paso definitivo hacia las primarias socialistas, en las que se medirá tanto con Sánchez como con el exlendakari, Patxi López. En sus intervenciones públicas, sin embargo, todos sus mensajes parecen dirigidos al primero. Ayer mismo abogó por «un PSOE que sepa lo que quiere, a quién se debe y de dónde viene» y censuró indirectamente la estrategia de acercamiento a Podemos que propuso en su día el exlíder del partido. «Tenemos que estar unidos, pero desacomplejados ante quienes pretenden asaltar cielos, y solo querían asaltarnos a nosotros».
Mientras su equipo prepara fecha, lugar y características del acto en el que oficializará sus intenciones, Díaz intenta marcar su territorio. Hace ya más de un mes que Sánchez escogió el bastión andaluz, en concreto la localidad de Dos Hermanas, para hacer pública su candidatura. Y desde Sevilla y a la cabeza de la federación más potente de los socialistas, la presidenta reivindicó este sábado el papel de su organización en la historia del partido. «Andalucía no falló nunca a España o al PSOE -aseveró-, y no lo va a hacer ahora tampoco».
Ese PSOE es, insistió, su «pasión». Y, en este sentido, dio algunas pinceladas del modelo de formación que defiende y al que aspira. «Un partido en el que cada uno pueda vivir el socialismo como le dé la gana, sin apellidos y sin etiquetas», apuntó tras apostar por una organización unida, que no «imposte» ni se «disfrace». En definitiva, reconocible. Instó a los suyos a no «resignarse» y señaló el espacio político por el que pelear entre «el nacionalismo excluyente» y la «derecha rancia».