Aguirre dimite de su último cargo «traicionada» por Ignacio González
La corrupción pone fin a toda una era tras el último escándalo en la Comunidad de Madrid.
Esperanza Aguirre, la histórica dirigente del Partido Popular, durante su declaración pública. K. HUESCA
Nuria Vega | Madrid
En la última de sus despedidas no aceptó preguntas ni concedió respuestas, sólo la confirmación de la dimisión definitiva. Esperanza Aguirre abandonó ayer a las cinco de la tarde su acta de concejal y la portavocía del PP en el Ayuntamiento de Madrid, el único cargo político que ostentaba desde que en febrero de 2016 renunció al liderazgo regional del partido, con una comparecencia de apenas tres minutos de la que salió como simple militante de base. El ingreso en prisión de Ignacio González por el presunto saqueo del Canal de Isabel II agotó el viernes a última hora de la noche las opciones de la expresidenta madrileña, y los casos de corrupción en su entorno más cercano pusieron fin a treinta años de trayectoria política.
Sólo restaba conocer la fecha de su marcha. Si por los errores in eligendo e in vigilando resolvió dejar hace un año la presidencia del PP de Madrid, el arresto de González no planteaba más alternativa que la dimisión. «Ha sido una persona de mi máxima confianza», admitió Aguirre en un repaso del camino recorrido juntos desde los años 80. Ella le nombró subsecretario de Educación cuando fue designada ministra en el primer Gobierno de José María Aznar, y del mismo modo le hizo vicepresidente cuando se hizo cargo de la Comunidad de Madrid.
Su primer abandono de la política en 2012 por cuestiones de salud facilitó, además, la llegada de González a la presidencia madrileña. Ya entonces el runrún de malas prácticas envolvía la figura de la mano derecha de Aguirre. El pasado viernes, fuentes del PP reconocieron que en 2014 el exalcalde de Leganés, Jesús Gómez, comunicó a la dirección nacional del partido y su vicesecretario de Organización, Carlos Floriano, que el jefe del Ejecutivo de Madrid tenía una cuenta en Suiza. Pero, según añadió la exdirigente madrileña, ya durante su mandato se publicaron informaciones periodísticas sobre supuestas irregularidades. «Le pedí explicaciones y me las dio en privado de manera exhaustiva, y ahora me siento engañada y traicionada», reprochó desde la sede municipal de los populares.
«No vigilé lo que debía»
El ingreso de González en prisión preventiva incondicional y los indicios de que el agujero patrimonial en la empresa que gestiona las aguas madrileñas podría alcanzar, según la Guardia Civil, los 60 millones de euros, sacudieron al entorno de Aguirre. «Este auto no es una prueba definitiva contra él, pero sí demuestran que no vigilé todo lo que debía», aceptó la expresidenta, en una asunción pública de que su negligencia fue no haber seguido de cerca a Ignacio González, «no haber descubierto antes lo que ahora, después de años de investigación, han descubierto la Guardia Civil y el juez». Eso se lo reconoció el PP de Cristina de Cifuentes. «Nuestra organización comparte las razones expuestas por Aguirre para dejar el cargo, especialmente en lo que se refiere a que debía haber vigilado con mayor eficacia los posibles casos de corrupción, lo que ha causado daño a las instituciones y al propio partido», incidió la formación regional en un comunicado. Sólo «respeto» y «agradecimiento» por la renuncia. Nada sobre su trayectoria o la contribución al partido. Punto y aparte Es más, en la misma nota la dirección territorial defiende la «nueva etapa» inaugurada tras la dimisión de Aguirre el año pasado y el cambio de actitud promovido por el equipo de Cifuentes. «Una política beligerante con la corrupción es irrenunciable», sostiene el documento.