El acuerdo con el PNV es la vía del Gobierno para salvar la legislatura
En el PP creen que este pacto podría posibilitar también el entendimiento para las cuentas de 2018 .

El ministro de Hacienda, Montoro, durante su intervención en el debate de Presupuestos. ZIPI
nuria vega | madrid
El mismo día que recuperó la potestad de convocar elecciones, Mariano Rajoy cerró el acuerdo presupuestario con el PNV que le facilitará gobernar, con más o menos dificultades, al menos media legislatura. El Gobierno ha encontrado en los cinco escaños del grupo vasco el oxígeno para superar hoy el primer trámite de los Presupuestos de 2017, pero también una mayoría alternativa que, aun siendo «muy ajustada», podría servirle para amortiguar el portazo del PSOE en tiempos de estrechez aritmética en el Congreso.
El respaldo de los nacionalistas le ha costado al Ejecutivo más tiempo, más sudor y más cesiones de las que en principio previó. Ni el golpe de la operación Lezo a cuenta de la corrupción ni la citación de Rajoy en el juicio del caso Correa han contribuido a allanar el camino del Gobierno que, de pronto, vio todavía más debilitada su posición negociadora frente a un PNV que mantuvo hasta ayer en el aire el apoyo a las cuentas públicas. Pero sellado el pacto, en La Moncloa confían en que este sea el «principio de una gran amistad».
En el PP entienden que el valor del acuerdo va más allá de poder tumbar hoy las siete enmiendas a la totalidad de los Presupuestos que ha presentado la oposición. Inciden, sobre todo, en el «clima de confianza» que tras años de distanciamiento se ha conseguido cultivar en los últimos meses con los nacionalistas vascos y que podría posibilitar el entendimiento también sobre las cuentas de 2018. En este sentido, fuentes gubernamentales ponen en valor el encuentro cara a cara que ayer mantuvieron Rajoy y el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, en el Congreso.
Horas después de conversar por teléfono con el lendakari, Íñigo Urkullu, el jefe del Ejecutivo rubricó con Ortuzar el acuerdo presupuestario. En la reunión, a las dos de la tarde, estuvieron presentes todos los actores que durante semanas participaron en la negociación. La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría; el portavoz parlamentario del PNV, Aitor Esteban; su homólogo del PP, Rafael Hernando; y el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón, se convirtieron en testigos de la firma de un acuerdo, cuyo cumplimiento se someterá a revisión cada tres meses.
Del grado de desarrollo de los compromisos alcanzados dependerá, de hecho, que el PNV facilite nuevos acuerdos en el futuro. Por ahora, Esteban subraya que el escrito sólo les compromete a apoyar los actuales Presupuestos. «Yo a esto no lo llamaría idilio -precisó en los pasillos del Congreso-, sino hacer política y saber distinguir los momentos, y, luego, cómo vayan evolucionando las cosas, pues mire usted, ya veremos».
Por eso, y porque la suma con Ciudadanos, Coalición Canaria, Foro Asturias y UPN apenas llega a los 175 diputados, la mitad del hemiciclo, el ministro de Hacienda empleó buena parte de su intervención en el debate parlamentario en apelar a la responsabilidad del PSOE.
Los socialistas siguen siendo para el Gobierno el socio preferente. En primer lugar, porque Rajoy mantiene intacto su concepto bipartidista del sistema. Pero también porque la unión de fuerzas alumbra una mayoría muy holgada para legislar. El escenario idílico no es otro que el de diciembre de 2016, cuando la segunda fuerza política pactó con el Ejecutivo el techo de gasto. Cristóbal Montoro invitó por ello a la formación de Javier Fernández a volver a la senda de los acuerdos, enarbolar un discurso «más constructivo» y dejar de «dar alas a los populismos».
La negociación todavía es posible en la fase de las enmiendas parciales que comenzará la semana que viene, pero el Gobierno no es demasiado optimista sobre un acercamiento al PSOE, que aún no ha celebrado sus primarias para designar al secretario general y que trata de zafarse de Podemos.
Debido a las circunstancias de los socialistas, al Gobierno no le extrañó ayer la contundencia de Antonio Hernando frente a los escándalos que afectan al PP. Es más, la corrupción se filtró en todas las intervenciones de la oposición, también en las de Podemos y Esquerra, como elemento de descrédito del Ejecutivo.
En el Partido Popular intentaron mostrar las diferencias entre un PNV que obtiene un acuerdo beneficioso para el País Vasco y el rechazo «yermo» de Esquerra y el Pdecat a negociar.