El PSOE se opone a cualquier tipo de diálogo con motivo de la corrupción
Hernando critica a Montoro que hable de recuperación cuando hay 4,2 millones de parados.

El portavoz parlamentario del PSOE, Antonio Hernando, durante su intervención en el debate. K. HUESCA
p. de las heras | madrid
No apoyará la moción de censura de Podemos contra Mariano Rajoy. El PSOE lo dejó claro hace una semana y lo ha reiterado desde entonces, casi con desdén hacia la «ocurrencia» de Pablo Iglesias. El discurso de su portavoz en el debate de totalidad de los Presupuestos evidenció ayer, sin embargo, el nerviosismo de la primera fuerza de la oposición ante la posibilidad de que una parte de sus militantes no entienda la decisión. Y también su deseo de compensarlo.
«La corrupción que afecta a su partido destruye la confianza y destroza cualquier credibilidad para los pactos, los diálogos y todo lo que el Gobierno quiera proponer a partir de ahora ya sea en política, en economía, o en materia presupuestaria», espetó nada más comenzar su intervención el portavoz en el Congreso, Antonio Hernando.
Ningún otro grupo parlamentario cargó tanto las tintas sobre este asunto. La mayoría aprovechó su intervención para introducir un reproche al Ejecutivo por los muchos escándalos que salpican al PP, pero sólo el socialista hizo de ellos el marco referencial en el que sustentar su rechazo a las cuentas públicas.
Seis meses después de haber facilitado la investidura de Rajoy con su abstención para evitar unas terceras elecciones y transcurridos tres meses y medio desde el apoyo al techo de gasto y a la última reforma fiscal del Ejecutivo, la operación Lezo ha hecho que la gestora del PSOE entierre, al menos por el momento, el discurso de la «oposición útil». «El caso de Ignacio González, sube varios peldaños de golpe la escala de la indignación y la repugnancia», alegó el portavoz.
Hernando rebatió los guarismos del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. Le criticó que hable de recuperación cuando hay 4,2 millones de parados y 8,6 millones de pensionistas que han visto revalorizarse su pensión en un 0,25% al tiempo que la inflación crece un 2%; cuando hay 600.000 jóvenes en desempleo, o cuando más de 340.000 dependientes que están a la espera de ayuda y ninguno de ellos perciben mejora económica alguna. Arremetió también contra los efectos de la reforma laboral. Y recriminó que el ajuste se realice por la parte del gasto público y el gasto social y no por la de los ingresos.
«Las cicatrices que la crisis ha dejado en la sociedad española, son profundas y están muy marcadas, y en lugar de curarlas, sus políticas las están cronificando» dijo.
El portavoz socialista apeló pues a la política presupuestaria y fiscal del Ejecutivo para justificar su enmienda a la totalidad.