El aviso previo de un oficial fue clave para que Defensa se responsabilizara del Yak-42

Miembros de la asociación de familiares de las víctimas. CARRETERO
Mateo Balín | Madrid
El informe de un oficial del Ejército, incluido en el expediente del Consejo de Estado sobre el siniestro aéreo del Yak-42, ha servido a la postre para que el Ministerio de Defensa reconociera el pasado jueves la responsabilidad de la «Administración» en la mayor tragedia de las Fuerzas Armadas en tiempo de paz, 14 años después de que 62 militares españoles y la tripulación ucraniana fallecieran en Turquía.
La resolución ministerial recoge las principales conclusiones del informe del Consejo de Estado, en el que ya se advertía de la asunción de responsabilidad patrimonial, y asegura que «han podido constatarse hechos anteriores a la fecha del siniestro (26 de mayo de 2003) que habrían permitido a la Administración ponderar el especial riesgo concurrente en el transporte de tropas en que se produjo el accidente».
Estos «hechos anteriores» son la información aportada por un teniente coronel a sus superiores un mes antes del siniestro y otro documento conocido a posteriori que fue firmado por un capitán noruego que pilotó el avión siniestrado. El Consejo de Estado ya valoró la «trascendencia» del informe remitido por el teniente coronel de Infantería (se omite su identidad) en cuanto puso en conocimiento de la «administración militar» una situación susceptible de generar consecuencias perjudiciales. «Por eso llamaba, cuando menos, a una comprobación de los hechos que comunicó», señaló el documento del organismo consultivo que ha sido avalado ahora por Defensa. Las citadas menciones del oficial llegaron el 28 de abril de 2003, 29 días antes del accidente, cuando volvía de Afganistán a Zaragoza. El teniente coronel era el jefe de un equipo del Centro de inteligencia y Seguridad del Ejército de Tierra. En su informe interno sobre la comisión de reconocimiento expuso en un apartado las incidencias del transporte. Bajo el epígrafe ‘Condiciones y propuestas’ aparecen una serie de párrafos y en octavo lugar se dice de forma textual: «Se están corriendo altos riesgos al trasportar personal en aviones de carga fletados en países de la antigua URSS. Su mantenimiento es como mínimo muy dudoso». En en el cuatro párrafo también detalla la falta de anclaje de los contenedores y el pésimo estado de conservación de las ruedas.