Diario de León

El independentismo pierde músculo en la calle para apoyar a sus cargos imputados

Forcadell se declara dispuesta a inmolarse por el proceso de desconexión catalán.

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C. Reino | Barcelona

El independentismo tratará en los próximos meses de agitar la calle a base de movilizaciones permanentes que fuercen al Gobierno de Rajoy a negociar un referéndum. Sin embargo, en los últimos tiempos no demuestra la capacidad de convocatoria del pasado. La campaña de recogida de firmas de apoyo al referéndum (400.000 hasta la fecha, ni el 10% del censo catalán) flaquea, y pinchó ayer en la manifestación de apoyo a Carme Forcadell, que declaró como investigada en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, acusada de haber cometido un delito de desobediencia y otro de prevaricación por haber permitido el debate y votación de una resolución sobre el referéndum. La presidenta de la Cámara catalana supuestamente ignoró las advertencias del Constitucional, que le instó a detener cualquier iniciativa que avanzara en el «proceso de desconexión».

Escenografía habitual

Forcadell compareció a primera de la mañana, poco antes de la vicepresidenta segunda del Parlamento, Anna Simó, también imputada, junto con los otros tres miembros soberanistas de la mesa, que declararán las próximas semanas. Estuvieron acompañadas con la escenografía habitual de los soberanistas, pero con menos músculo. Acompañaron a la dirigente nacionalista en el paseíllo desde el hemiciclo autonómico hasta el juzgado, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont; el vicepresidente, Oriol Junqueras; el expresidente Artur Mas; el Ejecutivo catalán casi en pleno, así como representantes del PDeCAT, ERC, Catalunya sí que es Pot, la CUP, Bildu y las plataformas ANC y Omnium, además de cientos de ciudadanos, que se agolparon frente al palacio de justicia reclamando la independencia, cargando contra la justicia y contra el Estado español.

Forcadell fue arropada por unas 2.000 personas, según la Guardia Urbana de Barcelona, un millar de personas menos que las 3.000 que la propia Policía municipal calculó en diciembre cuando la expresidenta de la ANC acudió por primera vez a declarar. El independentismo empieza a ver el riesgo de que el desfile ya casi habitual de sus dirigentes por los juzgados, para declarar por desobediencia, se convierta en una rutina sin impacto entre los suyos. Forcadell, tras su comparecencia, recuperó el discurso tradicional del secesionismo, que «no se doblegará a la censura que se quiere imponer» desde Madrid.

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