Sánchez cierra su ronda de contactos con Díaz a la que dice «ya somos todos PSOE»
La presidenta andaluza ofrece su apoyo pero reclama respeto para los líderes territoriales.

Pedro Sánchez. MARISCAL
paula de las heras | madrid
Los pronósticos de quienes aventuraban que una victoria de Pedro Sánchez en las primarias a la Secretaría General haría implosionar al PSOE de inmediato parecen haberse convertido en papel mojado. El electo lider socialista culminó ayer, con una llamada telefónica a Susana Díaz, una primera ronda de contactos con todos los secretarios regionales del partido. Y la conclusión parece clara; con más o menos reservas hacia lo que pueda venir, hay voluntad de enterrar el hacha de guerra. «Ya somos todos PSOE; ahora -reclamó a su gran rival interna- a mirar hacia delante».
La charla fue, según fuentes próximas al secretario general y a la presidenta de Andalucía, «correcta». Los desencuentros entre ellos han sido demasiado frecuentes y demasiado severos a lo largo de los tres últimos años como para olvidarlos de un plumazo. Será difícil hacer que la conversación fluya de manera natural y la prueba está en que apenas estuvieron al teléfono cinco minutos. Nada que ver, por ejemplo, con la comida que mantuvieron el miércoles en Madrid Sánchez y el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, para hablar del partido.
Aún es tiempo de tomarse la medida en un nuevo escenario en el que, a diferencia de 2014, el secretario general ya no debe nada a la líder de la federación más potente del PSOE, aunque la siga necesitando. Pero ambos hacen ver que están dispuestos a pasar página.
En ese juego, Díaz lanzó también su mensaje. Prometió, según su entorno, «arrimar el hombro», pero a su vez reclamó «respeto» para los líderes territoriales que le ayudaron a sacar a Sánchez de Ferraz entre septiembre y octubre del año pasado, y para los expresidentes del Gobierno que se implicaron sin miramientos en su campaña.
Sánchez ha asegurado una y otra vez que no tiene intención de alentar candidatos alternativos a los hoy barones y baronesas en los congresos regionales que se celebrarán en julio y en septiembre. Y, en concreto, ha dejado ver a sus afines en Andalucía que no es partidario de presentar un rival frente a Díaz, aunque algunos crean que con ello se desaprovecha una oportunidad única para abrir brecha. Los presidentes autonómicos, sin embargo, no las tienen todas consigo. Entre otras cosas, porque el secretario general matiza a menudo que los liderazgos los elegirán «los militantes» y bajo esa premisa todo puede pasar.